Además de la vista, el visitante requiere tacto, oído y olfato para asimilar todo el poso que deja esta Mostra de patrimonio inmaterial emplazada a los píes del consistorio capitalino. Retomar los juegos de la infancia es junto a la vitrina de oficios artesanales con los que sus protagonistas viven a lo largo del año, un ejemplo de lo que se puede ver en esta tercera edición inaugurada ayer durante la mañana. Obradoiros de luthería, torneiro, construcción de instrumentos vegetales o manipulación del metal en una herrería, son parte de los oficios recogidos bajo esta carpa. Además existen espacios expositivos, como el protagonizado por las afiadores, o en el que se incluyen herramientas y productos farmacéuticos antiguos. El patrimonio inmaterial se recoge bajo la tradición y expresión oral, artes del espectáculo, usos sociales, rituales y actos festivos, conocimiento y usos relacionados con la naturaleza, además de técnicas artesanales tradicionales. Elementos, todos ellos, ya a disposición de los ourensanos.