Fogatas que avivan el ritual

OURENSE

De oriente a occidente, Ourense celebró ayer el magosto con motivo del día de San Martiño, reuniendo en la capital a 4.000 personas que degustaron castañas y vino

12 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Para los ourensanos y no ourensanos. Para niños, mayores y no tan mayores. Para madres, padres, hijos y abuelos. Para políticos y apolíticos. Para pacientes y no tan pacientes -por aquello de respetar el turno en la cola-. Para solitarios, grupos e incluso vegetarianos. El magosto no necesita reinventarse, por lo simple de sus elementos capitales y el éxito popular que estos arrastran cada año. El pueblo -protagonista irrefutable- ocupó ayer el monte, en el caso de los más anónimos, y la alameda, en el caso de los más sociables, para degustar los incontables chorizos y castañas que cada 11 de noviembre se asan sobre las brasas de un fuego que se enciende en honor de San Martiño, patrón de Ourense.

Así fue como varios miles de personas coparon ayer la alameda de la capital -4.000 según la organización- para degustar in situ, las miles de raciones que se sirvieron hasta agotar los 3.000 chorizos con pan, mil kilos de castañas y 400 litros de vino disponibles. Una merienda que se hizo al calor de la gran hoguera que ocupaba el paseo de esta zona ajardinada y en donde gente de todas las edades pudo disfrutar también de la musica y el canto de la agrupación Agarimo. No faltando turistas, incluso llegados del oriente asiático, que se mimetizaron para pintando la cara tal y como marca la tradición. La actividad durante la tarde, también se centró en la Plaza Maior, siendo la Avenida peatonal de Pontevedra que las une, un lugar muy concurrido hasta bien entrada la noche.

Olor a castaña en la provincia

Desde el vecino municipio de Barbadas, en donde también tuvieron su magosto, hasta la oriental comarca de Valdeorras, las brasas asaron castañas a lo largo y ancho de la provincia, no faltando a la cita la parroquia de Loiro, el Concello de Nogueira de Ramuín con la charanga Os Gaiteiros de Laroá o Xinzo, que no dejó pasar la oportunidad de festejar esta fiesta típicamente gallega.

En Valdeorras, los primeros en comer las castañas son los usuarios de Asfaval y sus familias, que celebraron el magosto en el local de la entidad en O Bañadoiro. Por la noche la cita fue en la sede de las amas de casa O Teixadal. En la capital de O Ribeiro, en la tradicional A Picuxa, los vecinos también disfrutaron de esta fiesta, acudiendo a la cita convocada desde el Concello un gran número de vecinos que pudieron disfrutar del reparto de castañas y chorizos.