Soñar imposibles

Jerónimo Martel

OURENSE

Recién pasado el primer aniversario de su muerte Recaredo Paz, que tanto hizo por tantos, ha recibido un merecidísimo doble homenaje personal. Y un homenaje que contempla a la ONG a la que dedicó su vida: Aixiña, la «Asociación para la integración de las personas con minusvalía física, parálisis cerebral y tercera edad dependiente». Sucesivamente, la parroquia de Pumar -de la localidad de Taboadela-, donde nació, le ha dedicado su plaza; y, a su vez, el Concello de Ourense le dedicó una placa conmemorativa -situada en la propia sede de Aixiña- y puso su nombre a la calle que le da acceso dentro de la Finca Sevilla. Un vídeo, elaborado por su entorno de amigos y compañeros para recordarle, se inicia así: «En 1950 nacía un neno que tiña un soño: a integración de todos os seres humanos». Y Reca, como le llamaban sus muchos amigos, soñó sin límites. Decía: «Lo difícil lo hacemos al momento; en lo imposible tardaremos un poco más». Goethe dijo: «Tan sólo el hombre es capaz de lo imposible»; añadiendo luego: «sea, pues, el hombre noble, altruista y bueno».