Roberto Amorín, que sigue la senda de su padre en el sector de la automoción, está al frente de un negocio de compra-venta de coches en la capital ourensana
08 nov 2009 . Actualizado a las 02:47 h.Los coches han marcado la vida de la familia Amorín. Nunca se han puesto al volante de un Fórmula 1 o de un coche de rallies, pero no les ha hecho falta para conocerse al dedillo los secretos de cada vehículo que está en el mercado.
La pasión por las cuatro ruedas prendió en Ramón Isauro Amorín cuando tenía apenas veinte años y comenzó a trabajar en el departamento de recambios de una conocida firma automovilística. Desde ahí, toda una vida dedicada a los coches. Su trayectoria profesional dio un giro al cumplir los treinta y se afianzó en la venta de coches, que siempre fue su gran pasión y en la que se ha ganado un merecido prestigio en el competitivo sector automovilístico.
Ahora, ya jubilado, mira con envidia a su hijo. Roberto, al que desde pequeño le tiró su afición por los coches, se ha convertido en el propietario de Amorín Autos. Asegura que el apellido ayuda en el sector, gracias al trabajado prestigio de su padre, pero el mayor de la saga marca distancias: «El negocio es de mi hijo, yo no quiero saber nada y, si me apuras, ni sé en que precios se mueven los coches que él vende».
Roberto asegura que muy pronto se dio cuenta que su camino era el de seguir los pasos de su padre. Con los estudios a medio terminar, se puso a trabajar de la mano de su padre en una reconocida firma ourensana. Después, llegó la posibilidad de abrirse camino en solitario y no dudó ni un momento en lanzarse a la aventura de regentar un negocio de compra y venta. «Que tu padre sepa de qué va el sector siempre es una ayuda», asegura Roberto.
Ninguno de los dos niega que en casa la conversación sobre modelos, prestaciones o carrocerías sea una constante. Echando una mirada al pasado, Ramón Isauro Amorín habla de una época en la que las dificultades para financiar un coche eran mínimas. Fue una época dorada que parece no volverá en un breve plazo de tiempo: «Antes negociabas la financiación de diez coches y te fallaba una. Eso ha cambiado». Su hijo ratifica sus palabras y afirma que la ecuación de los éxitos en la financiación de los vehículos se ha volteado: «Ahora tratas de lograr diez financiación y te sale una o dos».
Momentos delicados
La tantas veces mentada crisis económica no ha pasado de largo en el sector de la automoción. En el caso concreto de los coches de ocasión, los planes de ayuda del Gobierno central apenas tienen incidencia con lo que cada vendedor se busca la vida como puede. «Sobrevives con imaginación y cambiando la política de ventas», asegura Roberto Amorín.
Utilitarios
De hecho, según sostiene Roberto Amorín, las puertas de su negocio en la avenida de Santiago se abrieron con una idea y las circunstancias le han obligado a cambiarla sobre la marcha. «Nuestra idea inicial era trabajar con coches de gama medio-alta, pero la situación actual nos ha llevado hacia un cliente que busca un coche en buen estado y que sea asequible para su economía», señaló Roberto Amorín.
Pese a la que está cayendo, el pequeño de la saga Amorín mira con optimismo el futuro del sector y afirma que todavía se mantienen clientes que siguen buscando el coche de alta gama.