Los hermanos Jhonny y Olga Prado Cerdeira están al frente de las cafeterías de la ciudad Lord y K-fe, un proyecto familiar que puso en marcha José María
25 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La historias de la emigración son siempre una caja de sorpresas que reúne experiencias, trabajo, mucho trabajo, y también algún que otro contratiempo. En el caso de José María Prado Martínez y su familia con todos los ingredientes de una interesante historia que él trata de resumir con rápidas pinceladas «porque se che conto a miña vida e por onde andiven botamos aquí catro horas». Aunque a José María y a sus hijos Olga y Jhonny Prado Cerdeira se les asocia a las cafeterías Lord (en Valle Inclán) y K-fe (Bedoya) lo cierto es que la experiencia vital del padre marcó la historia familiar.
Recuerda que salió de su pueblo cuando aún no tenía 16 años «para León, a traballar nas minas de carbón. Aínda non tiña nin carné de identidade, que tiven que ir sacalo despois a Ponferrada». Y de allí a Bilbao, y después a la Costa Brava, Venezuela, México, Alemania, Francia? y su famila se fue formando por el camino: «mi hermana nació cuando estaban en la Costa Brava -José María precisa que tuvo un restaurante en la zona turística allá por los años 1967-69- y yo en Venezuela», apunta Jhonny.
De regreso a Ourense la familia Prado Cerdeira se aplica en el sector de la hostelería y en las últimas décadas han estado vinculados a unas cuantas cafeterías del centro de la ciudad y de la zona universitaria «tivemos a cafetería Lara, na Avenida da Habana, o Baviera, Rejo, Añil o Sena, na universidade, e agora co Lord e co K-fe xa chega de traballo para eles dous».
El reto del relevo
José María Prado ve el relevo generacional con confianza y seguridad «eles saben perfectamente o que teñen que facer e creo que o fan ben. Nós deixamos o negocio montado e agora correspóndelles a eles darlle continuidade e sacalo adiante e nese aspecto non hai queixa». Su hijo reconoce que el legado familiar siempre marca y que la responsabilidad es grande: «Asumes un proyecto y un patrimonio que está consolidado y en perfecto funcionamiento y siempre te fijas como objetivo tratar de hacer algo más para contribuir a dar un nuevo impulso a lo que ya existía», un planteamiento que no se lleva nada bien con los tiempos que corren, ya que como reconoce Jhonny Prado Cerdeira «la crisis se está notando y mucho, el movimiento de gente es menor y los días de mucha demanda son contados. Los tiempos no son buenos, sobre todo para los autónomos que siempre son los que acaban sufriendo las consecuencias, y el que diga lo contrario miente». Su padre asiente con la cabeza al tiempo que precisa que «hai que facer ben as cousas para poder resistir en momentos coma estes, de feito nós temos oito ou nove seguros e mantéñense a pesares da crise porque aínda se vai traballando».
Desde primera hora
El más joven corrobora el planteamiento paterno con confianza: «Tanto en el Lord como en el K-fe trabajamos mucho lo que es el café, las mañanas son lo más fuerte para nosotros, y el aperitivo. Aunque tratas de captar clientela, por la zona en la que estás, en otras franjas horarias: por la noche antes del horario de copas o a primera hora para los desayunos, de hecho abrimos a partir de las 6,30 de la mañana». Un esfuerzo que no sería posible sin la implicación de personas como Hermesinda Cerdeira, la madre, o Eva Fernández, la mujer de Johnny.