Juan Carlos Francisco Rivera presentaba a última hora de la mañana de ayer un escrito en la consistorial de Verín renunciando a su acta como concejal y portavoz socialista en la corporación. Previamente había comunicado también a su partido su decisión de dejar además tanto la secretaría de la ejecutiva local como la de la comarcal. En ambos casos, la justificación oficial de la marcha es la falta de tiempo, por razones personales y profesionales, para afrontar estas responsabilidades políticas.
Finaliza así una trayectoria política que ha durado dos años. Juan Carlos Francisco tenía como bagaje público más conocido cuando fue fichado por Manuel Vázquez para las municipales, el haber presidido durante nueve temporadas el club de fútbol local.
La apuesta de Vázquez por este abogado que entonces tenía 38 años y no era siquiera afiliado, se hizo evidente no sólo en la acumulación de cargos orgánicos como responsable local y comarcal, sino también en la renuncia de Emilio González Afonso, el cabeza de lista del PSOE, a la portavocía municipal a favor del nuevo delfín.
El idilio, sin embargo, pareció romperse el pasado mes de mayo, cuando Juan Carlos Francisco, como responsable comarcal, mostraba públicamente sus discrepancias con el reparto de cargos institucionales dentro de la ejecutiva gallega. A su entender se había marginado y ninguneado a la comarca. El agua no llegó entonces al río y ayer mismo el dimisionario insistía en restar importancia a aquél incidente y desvincularlo de su actual decisión, asegurando que se «malinterpretó» su enfado.