Mientras la Ponte Nova mostraba ayer una imagen insólita, completamente huérfana de vehículos, las calles del entorno sufrieron grandes atascos. El primer día con la infraestructura cerrada para la ejecución de mejoras en la red de abastecimiento cogió por sorpresa a numerosos ourensanos y los agentes de la Policía Local desplegados por la zona se afanaban por informar a los conductores de las vías alternativas que podían utilizar para llegar a sus destinos.
El caos de tráfico que ya de por sí ocasionó el corte de la Ponte Nova se vio agravado por la coincidencia de esta actuación con otras obras. La calle Rosalía de Castro, que conecta Mercado y Ribeira de Canedo, estaba también cortada. En Mercado, además, se realizaban tareas de pintado y los vehículos que salían del polígono de O Vinteún se encontraban con dificultades por las obras que se desarrollan en la zona.
A esta situación habría que añadir algunas carencias en la señalización. Aunque los carteles que anuncian el corte de circulación de la Ponte Nova son grandes y están colocados en lugares perfectamente visibles, estos no informan de las vías alternativas ni de que, por ejemplo, el acceso a la calle Ribeira de Canedo también está cortado desde la rotonda situada frente al puente, siendo necesario tomar la calle Mercado para acceder al vial.