Los intentos por recuperar el claustro de San Francisco tuvieron mucha repercusión mediática, pero escasos resultados a la vista del abandono que sufre el monumento
30 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Dirigentes institucionales y representantes políticos han estado pendientes de la situación de abandono en la que está sumido el claustro de San Francisco como consecuencia de la paralización de las obras del archivo y la biblioteca pública decretada por el Ministerio de Cultura. Con la perspectiva del tiempo las palabras de algunos de ellos revelan preocupación por la situación del monumento, pero escasa capacidad de convertir sus palabras en hechos.
Cuando el actual gobierno municipal llegó al poder, en junio del 2007, las obras llevaban paradas un año. Antes de que el PSOE y el BNG llegasen a la responsabilidad del Concello sus opiniones aparecen desdibujadas. Desde hace dos años, los mensajes se han sucedido pero las obras siguen paradas y el claustro amenazado.
Las prisas por buscar soluciones llevó al alcalde, Francisco Rodríguez a divulgar el «compromiso inequívoco» del ministerio para resolver el contencioso. Lo hizo tres meses después de llegar a la alcaldía, pero las soluciones estaban más en los despachos judiciales que en los políticos. El contencioso entre Cultura y la empresa constructora llevó al juez a impedir que las obras siguiesen mientras no hubiese sentencia. A pesar de ello, en junio del 2008 anunció que las obras se retomaban, un anuncio del que se tuvo que desdecir un mes después.
Iniciativas
El BNG, mientras tanto, aprovechó la circunstancia para criticar al Gobierno central por la paralización de la inversión, al tiempo que ponía sobre la mesa hipotéticas soluciones como que el recinto debería revertir en el Concello por incumplimiento de las condiciones de la cesión. Incluso se manejó la teoría de que en el viejo edificio conventual se podría construir un hotel de cinco estrellas. Meses después, esa idea fue solo una más.
Por otra parte, en el Congreso de los Diputados se sucedían las interpelaciones. El diputado socialista Alberto Fidalgo llegó a reconocer que la situación le producía «un auténtico dolor de muelas», aventurando que si las obras no se retomaban, «sería intolerable». Al mismo tiempo, el PP encontró una vía de agua en ese asunto y Celso Delgado trasladó al Congreso varias iniciativas, la mayor parte para evidenciar el abandono y que se habían dejado de invertir un mínimo de nueve millones de euros.