El bipartito recoge sus bártulos

OURENSE

Desde el 1-M la actividad pública de los delegados de la Xunta se ha reducido notablemente salvo en un par de excepciones

02 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El PP ganó las elecciones el día 1 de marzo, pero hasta que se produzca de manera efectiva el traspaso de poderes el bipartito sigue gobernando en funciones. Sin embargo, la mayor parte de los delegados autonómicos de BNG y PSOE parecen haberse tomado vacaciones a partir de la noche electoral. Salvo un par de excepciones, en el último mes han sido escasas sus apariciones públicas, un hecho que contrasta con el empacho de presentaciones, inauguraciones y demás eventos a los que asistieron con motivo de la precampaña y la campaña. Aquellos días de aplausos y fotos han dejado paso en el mejor de los casos al anodino trabajo de despacho.

El día a día en la gestión de los intereses de los administrados, sin embargo, no puede quedar desatendido y algunos delegados así lo han entendido. Es el caso del de Educación, Gonzalo Iglesias Sueiro. Tras las elecciones, su agenda prácticamente no ha variado y continúa en contacto diario con los centros escolares. Mantiene incluso su habitual ronda de visitas para conocer sus necesidades y, de hecho, ayer estuvo con los responsables del instituto de As Lagoas.

El caso del delegado de Cultura, Antonio Blanco, también es paradigmático. Quizás por ser el último que se incorporó a estas tareas -sustituyó en noviembre del año pasado a Xosé Carlos Sierra, que asumía entonces la secretaría xeral de la consellería- aún se prodiga en actos culturales como la presentación de la Miteu o supervisando las obras de su responsabilidad. Ayer, por ejemplo, visitó la reforma del campo de hockey de Mariñamansa, que ya será inaugurada a finales de abril por el gobierno entrante. Precisamente, Blanco explicaba así cómo están siendo estos últimos días en el cargo para él: «A miña principal preocupación agora é transferirlle a quen asuma a responsabilidade aqueles proxectos que quedan pendentes e que sería unha pena que non se executaran».

Otros delegados autonómicos, sin embargo, parecen dedicar su tiempo más bien a preparar su transición personal. Esto, a pesar de que la mayor parte de ellos son funcionarios de la administración pública y tienen una plaza -de médicos o profesores en casi todos los casos- esperando por ellos, por lo que no tendrán que darle muchas vueltas a su futuro.