Manuel Fraga inauguraba la depuradora de Ourense en enero de 1993 y comenzaba así a funcionar una instalación que ha sido objeto de continuos litigios y denuncias
22 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Se desperezaba aún el recién nacido 1993 y el entonces presidente de la Xunta, Manuel Fraga, se metía entre pecho y espalda una nueva jornada maratoniana de inauguraciones y visitas institucionales. Tal día como el 2 de enero de 1993, por encima sábado, el presidente de la Xunta fijaba a las 10:30 de la mañana la fecha de inauguración de la nueva depuradora de la ciudad de Ourense, ubicada en Reza.
Era el primer paso de una tacada de actos en la provincia que le llevaría a San Cibrao das Viñas, para inaugurar la nueva red de abastecimiento y a Vilamartín de Valdeorras para proceder a la inauguración del centro de salud José Antonio Folla.
Llegó antes de tiempo
Fiel a su bien ganada fama, Manuel Fraga Iribarne llegaba a Ourense unos minutos antes de la hora fijada para la inauguración y procedía a visitar las instalaciones de la «estación depuradora de residuales de la ciudad de Ourense» acompañado de los conselleiros de Ordenación do Territorio y Obras Públicas, Xosé Cuiña, y de Cultura, Daniel Barata, el teniente de alcalde de la ciudad, José Luis López Iglesias -el alcalde socialista Manuel Veiga Pombo no participaba en el acto-, el presidente de la Deputación de Ourense, José Luis Baltar, y una nutrida representación de parlamentarios y delegados de las diferentes consellerías.
Según los datos facilitados en el acto de inauguración de la depuradora de Reza, que llevaba ya unas semanas funcionando en período de prueba y que se anunciaba que pasarían aún varias semanas antes de estar a pleno rendimiento, la Cotop había invertido un total de 1.300 millones de pesetas en las instalaciones ubicadas en el kilómetro 2 de la carretera a Castrelo de Miño. El equipamiento de la nueva depuradora de la ciudad «le permite depurar los vertidos de una población de 120.000 habitantes, con un caudal medio de 500 litros por segundo y máximo de 1.500 litros».
Estación de «desodorización»
Además de realizar un pormenorizado recorrido por las instalaciones para conocer al detalle la nueva infraestructura, Fraga también hacía referencia a uno de los aspectos que se había tratado de primar para evitar problemas para el entorno en el que se ubicaba el servicio: así, se informaba que la instalación «cuenta además con una estación de desodorización, que hace que ni en la propia estación haya los malos olores que cabría esperar en el lugar al que van a parar todas las aguas residuales de la ciudad».
La puesta en marcha de la estación depuradora de aguas residuales de Reza se «vendía» como el final de un largo proceso de mejora en la red de abastecimiento y saneamiento de la ciudad que había tenido como pasos previos la renovación de la red, construcción de depósitos y «la sucesiva construcción de los colectores de aguas residuales en los ríos Barbaña y Miño».
Instalación ilegal
Más lo que en 1993 se presentaba como una instalación modélica se convirtió en centro de litigio permanente desde entonces. Los vecinos de Reza estuvieron desarrollando a lo largo de los años diferentes campañas en contra de la depuradora para pedir el cierre y traslado de la misma y, además, recurrieron a la vía legal para forzar dicho cierre. Finalmente la justicia dio la razón a los vecinos y la depuradora de Reza fue declarada ilegal, aunque las instalaciones siguen en funcionamiento y no se cuenta todavía con unas nuevas instalaciones para dar respuesta a la depuración de las aguas residuales de Ourense.