Manolo Losada, O Trangallán, fue el invitado de honor en la lectura del pregón de este año en la Praza Maior de Ourense, abriendo las puertas a seis días de festejos
21 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Abarrotada de antifaces, sátira y humor. Así estaba la Praza Maior de Ourense. Un hervidero de color en el que nadie quería perderse el esperado pregón de Manolo Losada, O Trangallán, rey del entroido y figura ourensana asociada a estas fiestas desde tiempos del franquismo.
Seis días de fiesta proseguían a sus palabras, que incitaban a la fiesta a todo aquel que no se había llenado todavía de la ilusión del carnaval. Alegato en favor de la fiesta, la diversión y el humor que no puede faltar en estas fechas.
Comenzaba así, con la humildad de definirse como un «mediocre orador», un discurso que citaba a los personajes más característicos del carnaval desde que el pregón reúne a los ourensanos en el corazón de la capital, y recomendando a estos que el espíritu de la fiesta reside en hacer con precaución «o que a cada quen lle veña en gana».
Hubo para todos y para los temas de ferviente actualidad en las preparadas palabras de O Trangallán. La crisis económica como asunto central, la recomendada al olvido para disfrutar estas fechas como se merece la ocasión.
La fiesta proseguía con el desfile que, protagonizado por las cofradías más tradicionales y diversas autoridades de la ciudad, llenaban de alegría las calles centrales de la capital.
Frai Canelo, Paquita e Nicanor de Seixalbo, As Romanas da Ponte e as Pitas de Eiroás entre otras, hacían olvidar con ironía y humor a los asistentes el frío de una noche que no hacía más que comenzar.
Los fuegos y las charangas daban el punto y seguido sin asustar a los caballos, pero poniendo en movimiento a aquellos que bien desde los balcones, bien desde las terrazas no quisieron perderse el punto de inicio de unas fechas de arraigada tradición en la provincia al grito conjunto de : ¡que viva el entroido ourensano!.