«Este es un día que nunca olvidaré». Así describió ayer Ricardo Garrido Rodríguez, decano de los procuradores ourensanos, lo que supuso para él la concesión de la Cruz Distinguida de Primera Clase de San Raimundo de Peñafort, que le fue impuesta ayer por el presidente del consejo general de procuradores de los tribunales de España, Juan Carlos Estévez Nóvoa. El mérito reconoce la labor del profesional ourensano durante años en favor de la administración de justicia.
No faltó nadie. La plana mayor de la judicatura ourensana y gallega, con el presidente saliente del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, Antonio Nieto, estuvo presente en el acto celebrado en la sala de vistas de la Audiencia provincial. Tampoco faltaron muchos compañeros de profesión del homenajeado, así como sus familiares y amigos más cercanos. Para todos ellos Ricardo Garrido tuvo palabras de agradecimiento durante su emocionado discurso. Responsables de las fuerzas de seguridad y políticos locales respaldaron también con su presencia tan distinguido momento.