La red de abastecimiento de la ciudad volvió a decir ayer basta. Lo hizo en la céntrica calle Progreso, a la altura del colegio Salesianos, que quedó anegada durante unos minutos por el agua. El reventón de una tubería de fibrocemento dejó tras de sí un reguero de consecuencias que, en algunos casos, tardaron cinco horas en solucionarse.
Los principales perjudicados por el fallo en las conducciones fueron en esta ocasión los conductores. La rotura se produjo minutos después de las cuatro de la tarde y afectó a la circulación de la salida de los escolares, en una de las principales arterias de la ciudad. Debido a que se anegó de agua la zona, la Policía Local tuvo que montar un dispositivo para regular el tráfico, que propició el cierre de los dos carriles en dirección salida de la ciudad que fueron desviados por la calle Progreso.
Mientras, los vehículos que querían acceder a la ciudad desde el puente del Milenio o la N-120 tuvieron que realizar largas colas, debido a que los trabajos para retirar el agua que llevó a cabo una dotación de Bomberos provocaron que la circulación tuviese que realizarse a velocidad moderada. Una vez finalizados los trabajos se restituyó la circulación, aunque un carril quedó inutilizado debido a las tareas de reposición que llevó a cabo la concesionaria Aquagest. «Las roturas son indiscriminadas y se deben a la antigüedad de las tuberías», explicó el concejal de Medio Ambiente, Demetrio Espinosa.
La fuerza del reventón hizo que el agua llegase hasta la carretera N-120, dificultando la circulación de vehículos por uno de los viales de entrada a la capital.
El pabellón, sin agua
La otra gran consecuencia de la rotura de la tubería fue que el pabellón de Os Remedios se quedó sin abastecimiento de agua durante casi cinco horas. Según explicó el concejal de Medio Ambiente, Demetrio Espinosa, los trabajos de la concesionaria de la red de abastecimiento se encaminaron a que no se viese afectado el suministro a ninguna vivienda ni tampoco a Salesianos: «El pabellón de Os Remedios cuenta con una pequeña reserva, que hizo que se minimizaran las consecuencias». De hecho, la falta de agua en la instalación deportiva no se hizo efectiva hasta media tarde.
El corte de tráfico en la calle Progreso sucede diez días después de que un percance similar inundara de agua la calle Serra Martiñá.