El número 14 del Paseo recoge en su escaparate un repaso al archivo de los fotógrafos Villar centrado en la República
10 dic 2008 . Actualizado a las 19:55 h.Imágenes que demuestran un respeto pretérito por los políticos que hoy ya ha desaparecido, de la misma forma que la fotografía analógica. Retratos positivados en blanco y negro que muestran una plaza Maior -entonces Mayor- en donde la gente ocupaba cada baldosa del foro para saludar al primer presidente de la II República, Alcalá Zamora, durante un viaje que hizo por las provincias gallegas y que lo detuvo en Ourense, previo paso por Vigo.
Una visita que ha quedado para la posteridad gracias a las fotografías de un periódico de la época, en donde se recoge, además, el trayecto que realizó a píe desde la Casa Consistorial hasta la Catedral de Ourense, mientras era aclamado por los vecinos de Ourense. Instantáneas firmadas como Villar, y que fueron realizadas por Leopoldo Iglesias López, el primero de una saga de fotógrafos ourensanos hoy en la persona de Miguel Villar, que representa a la tercera generación de su familia en el gremio.
El propio Villar, explica que la iniciativa nace al «aprovechar el vacío que tenemos durante la navidad en el escaparate, ante la falta de bodas o comuniones, por eso monto este pequeño homenaje a mi abuelo y a mi padre con fotos de actos políticos y de sociedad, ya que eso siempre interesa a la gente y además se paran para observarlas».
El escaparate vigente muestra, además, un retrato de Alfonso XIII, recorriendo en coche la alameda de Ourense en el año 1927. Una imagen de orden político y social que contrasta con el grupo de hombres que portan durante una manifestación una pancarta de las juventudes comunistas con su hoz y su martillo, síntoma del trienio de enfrentamiento que se avecinaba en España.
Reportero gráfico
Miguel Villar recuerda -con pruebas- el papel de su abuelo como reportero para los medios de comunicación más importantes de la época en España, como ABC. Un diario del que todavía conserva el carné que lo acreditaba como trabajador de ese medio nacional en el año 1931. Época de convulsión social y que al estallar la Guerra Civil, le fue solicitado por parte del bando Franquista copias de los actos políticos previos al alzamiento organizados por los movimientos cercanos a la República para identificar a los contrarios al ejercito fascista. Una situación, que su nieto, aun recuerda como un marrón para su abuelo, «al tener que deshacerse de negativos y fotografías que no implicasen a vecinos y amigos».
Una vida, como fotógrafo, que se prolongó durante el Régimen como corresponsal de la agencia EFE, tal y como data el carne del medio, fechado en 1945. Una profesión que ejercía, además, instalado como retratista autónomo, y que empezó en 1920 en Ourense junto al fotógrafo local Samaniego. Un paso previo que le sirvió para iniciar un legado que su familia admira y homenajea, hoy, con muestras de su trabajo destinados a la ciudad de Ourense y sus vecinos presentes.