Recordando a los seres queridos

Jesús Manuel García

OURENSE

Los ourensanos dedicaron el sábado a visitar los cementerios de la provincia en la fiesta que la Iglesia dedica a todos los santos anónimos fuera del catálogo oficial

02 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

En medio del frío y de la lluvia, miles de ourensanos acudieron ayer a los cementerios a pasar unos minutos ante los sepulcros de sus seres queridos recordándolos con el color de una flor o el calor de una lágrima. En algunos camposantos los sacerdotes tuvieron la misa festiva de Todos los Santos.

El obispo de Ourense la celebró en la capilla interconfesional del camposanto de Santa Mariña, donde se reunieron muchos fieles entre los que se pudo ver al alcalde de la ciudad, Francisco Rodríguez, que siguieron la celebración de un día que la Iglesia dedica a festejar con solemnidad a todos los santos, no solo a los cientos que forman el catálogo oficial sino también a los desconocidos. Porque santo es toda persona que llega al Cielo, sin necesidad de estar canonizado por el papa. Con este fin la fiesta se celebra cada 1 de noviembre por decisión del papa Gregorio III en el siglo VIII. Por ello es posible, según la fe cristiana, que entre esos santos anónimos estén no pocos seres queridos, sean familiares o amigos, que nos han precedido.

Limpieza

No pocos ciudadanos se han entregado en la última semana a la tarea de limpiar cada nicho o panteón. Un ejército de escobas, fregonas, calderos, bayetas, productos limpiadores, flores y cirios se ha visto circular esta semana. Aunque la mejor manera de homenajear a esas personas sea con un caluroso recuerdo cada día con un pensamiento o una oración. Como decía el científico Emmanuel Swedenborg (Suecia, 1688), «la persona no muere, sigue viva, porque no es persona a causa de su cuerpo sino a causa de su espíritu», pues este singular pensador, cuya visión del universo hace más de 300 años se parece a la de la física cuántica del siglo XX, manifestaba que la persona real sigue viva porque «simplemente es separada de su componente físico».

El benedictino Willis Jäger mantiene que la vida no puede acabar «porque la naturaleza más profunda del ser humano es no nacida e inmortal». Creamos o no a los teólogos, el interrogante del sepulcro inquieta a unos, serena a otros pero a nadie deja indiferente. Ya decía Romano Guardini que la biología por sí misma «no puede afirmar que la resurrección es posible, pero, con toda seguridad, tampoco lo contrario». En la zona más oriental de la provincia tras visitar el camposanto hubo magostos. Hoy es día de los Fieles Difuntos y habrá a las 20.00 horas una misa en la catedral.