Los colegiados tardaron media hora en dar validez al tanto que tumbó a Italia
17 oct 2008 . Actualizado a las 14:17 h.La selección española de fútbol sala consiguió clasificarse para la final del Mundial tras imponerse a Italia (3-2) en un partido muy táctico resuelto en la prórroga sobre el silbato final. Un gol en propia meta de Foglia puso fin al partido e inició media hora de disputas en la que se sacaron a relucir unas graves carencias organizativas. El cubano Álvarez, el panameño Peralta y los miembros de la mesa, de Mozambique y de Kirguistán, protagonizaron una cómica actuación.
A falta de tres segundos para el final de la segunda parte de la prórroga y con 2-2 en el marcador, Marcelo robó el balón en media cancha, abrió a Kike en el tres para dos, el cierre de ElPozo quiso devolver al ex jugador del Azkar pero un defensa italiano, Bertoni, desvió hacia su portería, el balón dio en el palo y en las últimas milésimas de segundo Foglia lo introdujo en su portería. Carambola.
El reglamento en este sentido es claro. El final de un partido lo decide el silbato del tercer árbitro (el mozambiqueño), por lo que el cubano y el panameño no dudan en dar el gol por válido ante la euforia de los españoles. Los cuatro colegiados se reunieron en torno a la mesa, y todos los jugadores italianos y españoles los rodearon con la intención de influir en su decisión. Todos menos Foglia. El jugador italiano, sentado contra las vallas de publicidad, rompía a llorar desolado por su flagrante error.
Tras más de cinco minutos de disputas dialécticas, el panameño, el mozambiqueño, el cubano y el kirguis cogieron y abandonaron la cancha dejando el 2-2 en el marcador, ante la incredulidad general. Los cuatro abandonaron el campo, en teoría tras dar el gol como válido, pero sin reflejarlo oficialmente en el electrónico. Los españoles y los italianos, atónitos, no sabían si celebrarlo o lamentarse, mientras miembros de la FIFA intentaban calmar los ánimos.
Casi veinte minutos después, con la selección española ya en el vestuario celebrándolo, volvieron a salir los cuatro colegiados. Su primera medida fue subir el 3-2 al marcador, e hicieron salir a la selección española nuevamente para jugar las décimas que, según ellos, restaban para la finalización del choque.
En definitiva, media hora de despropósitos que ni la mejor comedia de ficción podría plasmar en un guión. Finalmente, los italianos sacaron de centro entre lágrimas. Parecía que había acabado el choque. Pero no. El cubano mandó repetir el saque porque los transalpinos habían sacado sin que hiciera sonar su silbato. Murphy, con su ley, era un optimista.
La victoria permite a España luchar por su tercer entorchado mundial de forma consecutiva ante la selección anfitriona y gran favorita Brasil (domingo, 15.30 horas). Y lo hará con la duda de saber si podrá recuperar a Daniel Ibáñez, que ayer volvió a resentirse de su maltrecha rodilla operada a finales de la temporada pasada. Brasil que se impuso a Rusia (4-2) en la otra semifinal, recuperará al castigado Betão, pero Schumacher podría perderse el duelo por lesión.
Fue un dramático colofón a un partido tenso y emocionante. Daniel abrió el marcador en la primera mitad gracias a una gran jugada de Fernandão. El 1-0 se prolongó hasta el minuto 26. Foglia se inventó un gol propio de un genio. Caño a Ortiz, recorte sobre Fernandão y Luis Amado, y sutileza para batir al improvisado defensor Javi Eseverri.
El partido llegó a la prórroga con España contra las cuerdas. Italia estaba crecida con un Foglia deslumbrante y, para colmo de males, tenía la soga al cuello por el cupo de las cinco faltas agotado. Fue entonces cuando emergió la figura de Fernandão. Una genialidad suya de crac la finalizó con el balón en la escuadra de fuerte derechazo. Pero Nando Grana bajó de la nube a la roja al empatar a dos con un fuerte punterazo.