Huidizo ante las preguntas incómodas, a Eirín le toca la difícil papeleta de demostrar que, más allá de la polémica que rodeó su nombramiento, está preparado para el cargo.
-¿Es usted un presidente impuesto?
-No, aquí hay un grupo de gente. Estamos dos a las seis de la tarde y vendrá más gente cuando salga de sus trabajos. Yo soy solo uno más en el grupo.
-¿Qué cree que ha llevado a un sector de la formación a pensar que sí lo es?
-No lo sé. Eso pregúntaselo a ellos.
-Dicen que nunca le habían visto por la sede.
-Cada uno tiene sus opiniones.
-¿Se siente con apoyos?
-Absolutamente y una vez más repetimos que el que quiera trabajar para la junta local de Nuevas Generaciones aquí tiene su sitio.
-¿Incluso Israel León?
-Israel León no está afiliado en la ciudad, pero si lo estuviera, por supuesto.
-Usted estuvo en las reuniones que tenían como objetivo consensuar una candidatura, ¿por qué no salió adelante?
-No soy la persona más indicada para responder a eso. Estas cosas tienen que quedarse dentro de casa.
-Otros no lo hacen así.
-Cada uno tiene su forma de trabajar.
-¿Tuvo conocimiento de que hubiese algún tipo de presión o amenaza para que no se presentase otra candidatura?
-No, y en caso de que así fuese, todo el mundo es libre de ir a votar a un congreso y expresar su opinión o sus ideas con un voto nulo o en blanco.
-¿Le molestó la ausencia de los críticos en el congreso?
-Cada uno está en su derecho de ir a donde quiera.
-Se han denunciado irregularidades en el proceso de organización del congreso, ¿es cierto?
-Se hizo todo a última hora, pero se hizo todo correctamente.
-¿Cómo es posible que se contaran 91 votos cuando en el congreso había una treintena de personas?
-Hay gente que estaba trabajando, se acreditó, votó y se fue. Yo agradezco a la gente que se pudo quedar, pero un congreso es algo muy latoso, empezó a las doce y terminó casi a las tres, y la gente tiene que ir a casa, a comer fuera. Es normal que los 91 con los invitados no estuviesen todos. A nadie le puede parecer extraño eso.
-¿Qué proyectos tiene ahora?
-Al ser una junta local de nueva creación, la estructura que hay montada es nula. Teníamos un programa de trabajo y la expectativa de un margen para empezar a trabajar pero hay que acelerar el proceso y contestar a todas las cosas que se han dicho con trabajo. Ahora hay que dinamizar a la gente que está afiliada y dar a los jóvenes actividades y propuestas para satisfacer sus necesidades de ocio, vivenda, emprego y formación. A partir de ahí la gente se sentirá más atraída. Y, evidentemente, el fin último de la junta local de Nuevas Generaciones es ayudar a la junta local del PP.