y así, hasta 1400. Un número como otro cualquiera y relativamente alto, aunque mayor es su valor si la cifra en cuestión hace referencia a las vidas humanas que se han salvado gracias a un partido de fútbol solidario. El parqué sobre el que corrió el balón pertenece al pabellón deportivo del campus ourensano. La organización estuvo vertebrada a medias entre UNICEF y el servicio de voluntariado del campus de Ourense. Los equipos formados, ambos por galácticos, se componían a un lado por profesores y al otro por alumnos, de las distintas facultades ourensanas.
La grada estaba tal y como se merece un evento de tan cívicas intenciones. Familiares, amigos o novias de los jugadores eran los asistentes más comunes. Entre ellos y disfrutando del juego como otro cualquiera estaban Juan Francisco Gálvez, vicerrector del Campus de Ourense quién «reconocía que ya se le ha pasado la edad de vestirse de corto». A pocos metros y satisfechas por la respuesta social, estaban Chelo Nogueira, presidenta de UNICEF en Ourense junto a su vocal y principal impulsora de este partido, Nuria Diéguez. Quién resumía de una forma clara los logros obtenidos ayer, «hemos vendido 700 entrados a un euro cada una; así que tenemos la posibilidad de rescatar 1400 vidas, ya que 50 céntimos, es lo que cuesta salvar la vida de un niño por desnutrición».
Un partido, en donde la juventud de los alumnos se impuso, con dificultad, a la veteranía de los docentes. Un resultado anecdótico cuyo principal objetivo era obtener la recaudación más alta posible. Un acto que con pocos medios salió adelante ganando por goleada. Exactamente, 1400 goles, a uno por cada vida que se ha salvado.