Casi un millar de mujeres interrumpieron voluntariamente su embarazo en Pontevedra, según los últimos datos facilitados por el Ministerio de Sanidad y Consumo. De ellas, algunas tuvieron que trasladarse a Ourense para que se les practicase la intervención, ante la falta de instalaciones en la red del Sergas que puedan realizarlas. De hecho sólo un hospital público lleva a cabo esas interupciones del embarazo en la provincia de Pontevedra, concretamente el centro vigués de orinetación familiar de Coia, dependiente del Xeral Cíes. Fueron en total 894 las embarazadas que decidieron interrumpir su gestación; las cifras solo se encuentran por detrás de la provincia de A Coruña, con 1.061 casos. El número total de intervenciones voluntarias del embarazo en Galicia fue de 2.482 casos, de los cuales 252 correspondieron a la provincia de Ourense y 275 a Lugo. En Pontevedra el 96% de las pacientes se acogieron al tercer supuesto para poner fin a su embarazo. De los 894 abortos que se realizaron en la provincia en el año 2006, 861 se practicaron por peligro para la salud física o mental de la madre. Treinta y dos intervenciones respondieron a posibles riesgos para el feto. Hasta hace poco las mujeres debían de trasladarse hasta Ourense para ser intervenidas en el sistema sanitario público o acudir a una clínica privada. El 96% de las gallegas tuvieron que recurrir a la sanidad de pago en el 2006. En el área norte de Pontevedra no se realizan abortos debido a que los médicos del complejo hospitalario se acogen a la cláusula de objeción de conciencia. «Se han dado ocasiones en las que el propio médico plantea la posibilidad de abortar pero deriva el caso al complejo de Ourense», relata una empleada del hospital Montecelo. En el norte de la provincia, que depende del área sanitaria de Santiago, también resulta imposible realizar esta intervención en la sanidad pública. Pese a todo, el Sergas tampoco concierta con clínicas privadas la prestación del servicio, salvo en el caso de una en Coruña.