«El cambio climático es un problema real y muy serio»

OURENSE

Adriana Domínguez hace notar que el compromiso personal es insuficiente ante el calentamiento global

21 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Es, desde el pasado octubre, la voz de Al Gore en Galicia. Participó en compañía de su padre, el diseñador y empresario Adolfo Domínguez, en el primer encuentro español de líderes del cambio climático y esta semana ha difundido el mensaje a los trabajadores de la única compañía ourensana que cotiza en Bolsa.

-¿Cómo es Al Gore en la distancia corta?

-Llama la atención su estatura moral. Se le ve comprometido. Se le nota físicamente cansado, aunque, por encima de todo, se aprecia que cree en su mensaje, en lo que cuenta y en lo que hace.

-¿Cree que en la sociedad en general se valora la importancia del cambio climático y su efecto?

-En líneas generales, la preocupación es cada vez mayor, si bien, en líneas generales, los políticos van muchas veces por detrás de la sociedad.

-¿Es suficiente el compromiso personal?

-No. Ni de los ciudadanos a título individual, ni tampoco de las empresas. Son los políticos los que tienen que tomar las decisiones. No tenemos tiempo que perder en formación, ni en educación. Hacen falta respuestas y decisiones por parte de quienes están al frente de las instituciones, sin esperar un minuto más. Los políticos no están siendo suficientemente exigentes.

-¿Y las empresas?

-Los grandes polucionadores , como las petroleras, están moviéndose para capturar y recuperar las emisiones de CO2, pero hace falta falta ir más rápido. Estamos ante uno de los problemas más graves sobre el futuro de la humanidad. No podemos depender ni de la empresa privada, ni de los compromisos particulares, hay que ir a apuestas globales y generales.

-¿Tan urgente es?

-El panorama, con los datos en la mano, es espeluznante. El cambio climático es un problema real y muy serio, que requiere de una intervención rápida. De todos modos, el ser humano ha superado situaciones límite con anterioridad, por lo que hemos de ser optimistas.

-¿Por ejemplo...?

-A finales de los ochenta, la capa de ozono estaba bajo mínimos, al límite, y fuimos capaces de recuperarla.

-Es un buen precedente. ¿Invita al optimismo, no?

-Si, pero tampoco tenemos mucho tiempo. La situación actual es muy grave.

-¿Cómo lleva el papel de «predicadora»?

-Somos muchos, la verdad, por lo que tampoco es una sensación demasiado extraña. Explicarlos a los trabajadores de nuestra empresa ha sido agradable. Habrá más charlas.

-¿Aprecia conciencia ecológica e interés por esta problemática?

-En líneas generales, creo que sí, aunque mucha gente cree que son exageraciones. La verdad es que los datos son llamativos y son muy contundentes. Es, como el título de la película, «una verdad incómoda».

-¿Qué papel concede al compromiso personal?

-Es importante, tampoco vamos a decir lo contrario, aunque resulta insuficiente. Porcentualmente, lo dejaría en un 15%.

-Pero algo se podrá hacer a título individual, ¿no?

-Claro que sí. Desde eliminar envases superfluos, plásticos o bandejas, hacer una conducción tranquila, tener a punto los motores de los coches y las ruedas, utilizar bombillas de bajo consumo, reciclar más, ajustar los termostatos...