Ha visto muchas muertes en carretera y desde hace años ayuda a los familiares a erradicar la violencia vial
12 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Por su trabajo diario, como motorista de la Guardia Civil, ha visto a muchas víctimas de la carretera. Por ello, desde hace años, intenta contribuir como miembro de Stop Accidentes a que la sociedad y las instituciones sean más sensibles con un problema, la violencia vial, que afecta a miles de familias.
-Por su trabajo, será usted especialmente sensible con este drama...
-Sí. Sé lo que es la muerte triste en la carretera y por eso soy socio, desde el año 2000, de Stop Accidentes. Siempre he tenido interés por la seguridad vial pero al conocer las historias personales de víctimas como Jeanne Picard (la presidenta de la asociación), te cuesta olvidar el sufrimiento por el que están pasando y la tenacidad con la que luchan por sus convicciones. Ellos lo único que piden es justicia, eso es lo más triste.
-Acaba de entrar en vigor la reforma del Código Penal, con la que se prevén sanciones más duras para los conductores, ¿qué le parece?
-Tengo que decir que, a título personal, no estoy de acuerdo con esa reforma. Se van a imponer sentencias que conllevan el ingreso en prisión pero si los conductores no tienen antecedentes penales, con condenas de dos años no tendrán que ingresar en un centro penitenciario y podrán sustituirlas por trabajos en beneficio de la comunidad o multas. Creo que los poderes legislativo y judicial deben acabar de una vez con la impunidad legal, no puede haber conductores que maten a personas y sean condenados por faltas de imprudencias o de lesiones.
-Pero ¿piensa de verdad que la cárcel es la mejor solución?
-Además de la cárcel tiene que haber una reinserción social del conductor, pero el ingreso en prisión del conductor que ha provocado un accidente mortal compensa a las víctimas. Hay que tener en cuenta que en otros países europeos la legislación es mucho más drástica.
-¿No se culpa demasiado al conductor?
-No se trata de criminalizar al conductor, sino aquellas conductas irresponsables que causan muertes, porque el 90% de los accidentes de tráfico son provocados por el factor humano, lo que indica que son evitables. Otra cosa son las mejoras, que también son necesarias, en las carreteras, pero ahí la descoordinación que existe entre ministerios es total.
-El carné por puntos, las campañas publicitarias... ¿sirven para algo?
-Yo creo que lo único que ha servido para cambiar algo ha sido la presión social. La DGT ha estado muy estancada, tiene un modelo obsoleto y la política de seguridad vial no se ha tomado en serio hasta hace poco. Debemos seguir el modelo de países europeos, como Francia, donde hay sanciones muy duras a los infractores desde hace años. Creo que el gobierno tiene que tomarse muy en serio la política de seguridad vial, igual que se hace con la violencia de género. Nosotros también pedimos un teléfono de asistencia jurídica.
-¿Y los radares?
-Somos partidarios de una mayor extensión de radares fijos, pero la mayoría de ellos no están colocados en puntos negros, con lo que parece que no se colocan para erradicar la siniestralidad, sino para recaudar.