Casi imbatible en su octavo feudo en trece años

OURENSE

Jugar como local en ocho campos distintos en un período de trece años no parece ser un lastre para el Universidad de Las Palmas. El conjunto grancanario, rival del Ourense el viernes, es uno de los equipos más sólidos en su feudo y su estadística de cinco victorias y dos empates sólo es mejorada a día de hoy por el líder Deportivo B.

Precisamente los colegiales han vuelto a cambiar este año de localización para sus partidos oficiales, regresando a Las Palmas para jugar en el Pepe Gonçalves, que por lo visto hasta la fecha no se les está dando nada mal. Así pusieron fin a un periplo que los llevó a otras localidades de la isla, en un periplo que iniciaron en 1994, año de su fundación, cuando utilizaron el campo de Barranco Seco.

Casi de inmediato, al año siguiente tuvieron que mudarse al campus de Tafira, pero el recinto universitario se les quedó pequeño con sus consecutivos ascensos, hasta escalar a la Segunda División. Por aquel entonces no les permitieron disputar los partidos ligueros en superficie sintética y tuvieron que emigrar a Maspalomas, donde la hierba natural de San Fernando sí contó con el beneplácito de la Liga de Fútbol Profesional.

Aunque finalmente la Unión Deportiva Las Palmas tuvo que compartir campo con el Uni, en el mítico Estadio Insular, también tuvieron que desplazarse a Tamaraceite, donde actuaron en el Juan Guedes durante unos meses, antes de llegar al Alfonso Silva de La Ballena, en unas instalaciones que todavía utilizan para entrenar y en las que precisamente está ejercitándose ahora el Ourense durante su concentración en la isla.

En esa última etapa, los universitarios también llegaron a pisar la hierba del reluciente Estadio de Gran Canaria, nueva punta de lanza de las instalaciones deportivas de la zona, si bien, su coincidencia con la Unión en esta sede ha sido también efímera.

Con todo, salta a la vista que el plantel de Tino Luis Cabrera se desenvuelve con comodidad ante su público y es un enemigo muy difícil de batir para cualquier visitante, pese a que otros condicionantes le pueden resultar más incómodos, como es el hecho de jugar los partidos por la tarde.

No se le da nada bien el horario vespertino a los isleños y algunos de sus aficionados protestaban por el hecho de que se fijara el horario de las cinco de la tarde para el encuentro del viernes. Además, el Ourense ha sido capaz de forzar dos empates en sus últimas visitas, mientras que su única victoria data de la campaña 99/2000.