El regidor y el teniente de alcalde siguen de forma paralela sus agendas para lograr la unión en la integración ferroviaria
24 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.De película. Los socios de gobierno se han imbuido del espíritu cinematográfico que envuelve esta semana a la ciudad para protagonizar una tragicomedia de incierto final. En el último capítulo de la producción casera que bien podría llevar por título En busca del consenso perdido, el alcalde Francisco Rodríguez y el teniente de alcalde, Alexandre Sánchez Vidal, escenificaron en la mañana de ayer visualmente el desencuentro. A la misma hora que Sánchez Vidal constituía el foro pro AVE-rodeado de buena parte de los sectores representativos de la sociedad ourensana- el regidor se reunía en solitario con representantes de UGT para tratar también la integración ferroviaria. Y pese a la evidencia de las imágenes, Rodríguez y Sánchez Vidal se empeñaron, desde la distancia que separa la praza do Trigo de la praza Maior, en asegurar que el consenso está a salvo.
«Eu vexo máis cohesionada que nunca a cidade, pero hai que ser responsables para xestionar esa cohesión», dijo el teniente de alcalde. A los pocos minutos, Francisco Rodríguez incidía: «Non hai rotura do consenso».
Desde el consenso virtual y los mensajes vía prensa cada uno siguió a lo suyo. Rodríguez a exigir a Fomento alternativas que permitan abrir el debate sobre la más apropiada y Sánchez Vidal a pulir la propuesta que llevarán al ministerio.
Y ahí, en ese punto, llega el chispazo donde se separan las vías hacia la unidad del bipartito. El vagón socialista considera que la responsabilidad acaba en exigirle al equipo de Magdalena Álvarez que redacte una o dos alternativas más, mientras que el vagón nacionalista, al que ayer se subió buena parte de la sociedad ourensana, cree que hay que marcarle el camino.