El actual alcalde de Ourense, Francisco Rodríguez, cuando era portavoz del PSOE en la oposición, secundó una moción que se aprobó por unanimidad en el pleno celebrado el 1 de diciembre del 2006 en la que se desautorizaba la propuesta elaborada por la CEO y que un año más tarde el regidor, ahora en el gobierno, decide apoyar. En la citada sesión se debatieron tres mociones similares en torno al AVE presentadas por el PP, el BNG y el grupo socialista y de las que salió un texto refundido en el que se apostaba por mantener la estación del AVE en A Ponte, por lo tanto rechazando la hipotética construcción de la terminal fuera de la ciudad, como barajaba el colectivo empresarial.
Francisco Rodríguez había criticado en aquella sesión que un representante de la CEO, concretamente Manuel Martínez Rapela, fuese «moi belixerante xa que esixía que a estación se fose para Taboadela». Por el contrario, el actual alcalde y el resto de los partidos de la corporación desestimaron en su conjunto la propuesta de la patronal y decidieron respaldar un acuerdo que literalmente exigía que «o Concello de Ourense rexeitará calquera proposta en relación co trazado urbano do AVE que non contemple a Estación Ourense Empalme como a futura estación do tren de alta velocidade en Ourense. Pero Rodríguez había ido más allá en aquel pleno. El actual alcalde y entonces portavoz socialista apostaba porque la terminal de A Ponte ya no sólo lo fuese para la capital, sino que se constituyese como «a estación central de Galicia». Estimaba entonces que la ciudad tenía una gran oportunidad de intervenir urbanísticamente en el citado barrio y que esa circunstancia debería aprovecharse para «pechar a cicatriz» existente en la zona del Empalme. A su juicio eso se debería de conseguir con la entrada del AVE por el tendido actual, lo contrario de lo sostenido por la CEO.