El tren ligero fue una de las promesas de Sánchez Vidal. Lo puede encontrar en el salón ferroviario de Barcelona
05 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Aliviar el tráfico, mejorar el acceso al casco urbano desde las áreas metropolitanas, solventar el déficit de aparcamiento... Todos estos son problemas comunes a las ciudades y durante la campaña electoral se convirtieron en una prioridad para el actual teniente de alcalde, Alexandre Sánchez Vidal, que se comprometió a poner en marcha un tren ligero que uniría Santa Cruz de Arrabaldo con San Cibrao das Viñas. El objetivo del nacionalista era comunicar el perímetro rural con el barrio de A Ponte, la
residencia y la propia zona industrial.
Por el momento, el proyecto sigue en el cajón de las promesas y, cuando sólo han pasado unos días de la celebración de la Semana de la Movilidad, la única decisión puesta en marcha al respecto desde el Concello de Ourense ha sido la implantación de un sistema de alquiler de bicicletas. Hay otras iniciativas que han tomado forma, como los nuevos aparcamientos, que tienen el mismo objetivo que un hipotético tranvía, fundamentalmente descongestionar el tráfico.
Ourense se sumó, con esta promesa, a Vigo y A Coruña, que se plantean la instalación de un metro ligero que recorra el casco urbano y lo conecte con las áreas metropolitanas. Los grandes fabricantes de tranvías del mundo se han reunido estos días en Barcelona, donde se celebra por primera vez el salón de la industria ferroviaria, el BCN Rail. Una cita en la que se han repasado las principales ventajas de los tranvías, que en los últimos años se han reinventado, perdiendo su ruidoso romanticismo para convertirse en un transporte silencioso, rápido y ecológico. En España hay varios ejemplos, como El Tram de Barcelona o el metro ligero de Madrid. En ambos casos el tranvía acerca al centro de la ciudad, o conecta con otros medios de transporte, a los habitantes de las distintas localidades que componen el área metropolitana. Ambos proyectos los firma Alstom, el fabricante de tranvías número uno del mundo.
El grupo también acumula experiencia en otros productos ferroviarios (ha construido más de mil cajas del metro de Londres) y, de hecho, tiene el récord mundial de velocidad ferroviaria, fijado en 574 kilómetros por hora. Es, en parte, responsable del concepto moderno de tranvía. Un medio de transporte que descongestiona el tráfico, no contamina y ahorra energía. Un solo tranvía, que tiene capacidad para 220 personas y que cuesta entre 2,3 y 3 millones de euros, podría sustituir a tres autobuses urbanos y a cerca de 174 coches en los cascos urbanos, según las estimaciones realizadas desde la compañía. Además del colapso a evitar, los tranvías consumen la mitad de energía que los autobuses necesarios para mover a más de doscientas personas y hasta doce veces menos que un coche en las mismas circunstancias. Son cuestiones que, con toda probabilidad, se tendrán en cuenta en ciudades que ven como sus habitantes se trasladan a vivir a las zonas metropolitanas pero para regresar en coche, cada día, a ocupar sus puestos de trabajo.
Habrá que esperar para comprobar si el deseo de Sánchez Vidal se convierte en tranvía.