Como Xogos de Verán bautizaron las mujeres de Seixalbo las particulares olimpiadas femeninas que ayer celebraron. Dos equipos compitieron en pruebas de equilibrio, rapidez y fuerza. A los hombres, en esta ocasión, les tocó el papel de animadores. Pintura del pasado y el presente. Es el protagonista del fin de semana. Ayer inauguró exposición en Celanova -Xistos, encontros, conversas e follaxe no chan- y mañana, con un fiesta literaria y musical, clausura otra en el Pazo de Trasalba -Os chaos de Amoeiro-. Es Virxilio, cuya obra glosó ayer en la Casa dos Poetas Santiago Lamas: «A pintura de Virxilio non precisa de ortopedias. Acolle a ollada do labrego e a dos crítico máis finchado, é unha pintura ó tempo popular, moderna e podente. Pode pendurar na capela dunha antiga igrexa románica ou no museo máis moderno que podiamos imaxinar porque hai nela ecos lonxanos e lembradoiros dos mestres artesáns que ergueron as catedrais, e retallos e influencias de todo o que a pintura moderna tivo de interesante e de innovadora». El propio Virxilio escuchó ayer estas palabras en Celanova, en un acto al que también asistieron Gonzalo Iglesias Sueiro, delegado provincial de Educación, y Antonio Piñeiro, secretario de la Fundación Curros Enríquez. Las palabras de Lamas -«Hai poucos pintores como Virxilio que poidan achegarse a ese cumio dende que o popular e o moderno conviven nunha pintura que chega, avivece e esperta as lembranzas do pasado e adianta o porvir»- resonarán hoy de nuevo en Trasalba. En Celanova cambiarán de protagonistas con la entrega del premio Casa dos Poetas al dramaturgo Manuel Lourenzo.
El órgano de Xunqueira de Ambía no sonó sólo en la clausura del ciclo de música antigua que cada verano se celebra en la colegiata. Soledad Mendive, al teclado, estuvo acompañada de Esteban Vaquero, al oboe. Ambos son profesores del conservatorio. Muchos aficionados a la música entre el público, del que formó parte el vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana.
En Xinzo continúa celebrándose Expolimia, que hoy se clausura. Se pueden recorrer diferentes mundos paseando por la misma feria. Hay una muestra biocultural, una selección de antigüedades y artesanía y, por su puesto, una feria de la patata. Porque en A Limia las patatas son de exposición.