Ataque al patrimonio

Miguel Ascón Belver
Miguel Ascón O BARCO

OURENSE

ASCÓN

Reportaje | Un antiguo sequeiro es destruido para construir una casa Un secadero de castañas de arquitectura tradicional ha desaparecido de Oulego, en Rubiá, para reutilizar las piedras. Los hechos han sido denunciados ante Cultura

23 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

ulego es un pueblo cargado de historia. Situado en pleno parque natural de A Lastra, su propio nombre -de origen romano- es testigo del paso de los siglos. Pero en esta aldea de Rubiá además de la toponimia se guardan otros pequeños tesoros. Uno de ellos es la arquitectura popular, un patrimonio etnográfico de gran valor. Entre sus muchas muestras, destacaba un sequeiro, un edificio situado frente a la iglesia utilizado tradicionalmente como secadero de castañas. Y decimos destacaba, porque ya no existe. Sus paredes de mampostería han sido derruidas y sus piedras reutilizadas para construir una vivienda nueva. Esta situación fue conocida por Adega gracias a un informante anónimo y la asociación ecologista ha denunciado ya los hechos ante la Consellería de Cultura. Desde este colectivo califican la reutilización de la cantería como una «desfeita patrimonial» y recuerdan en un comunicado que «tales construcións con valor etnográfico están protexidas pola Lei de Patrimonio Cultural de Galiza de 1995». Se da la circunstancia de que el sequeiro aludido está ubicado en la plaza de Oulego, justo frente a su iglesia parroquial. Los templos de culto aparecen como Bens Catalogados en la normativa que cita Adega, una figura que les otorga un perímetro circundante de protección. Todas las actuaciones que se hagan dentro de esos límites -en los que se hallaba el sequeiro- deben contar con los informes y permisos preceptivos de la Consellería de Cultura. Los vecinos y el alcalde Como suele ocurrir en los pueblos pequeños, la denuncia que recibió Adega llegó de forma anónima. Ayer algunos vecinos se atrevían a criticar los hechos, aunque sin dar nombres y apellidos. Otros, en las mismas circunstancias, los justificaban ante el abandono de este tipo de construcciones. La discusión está en si el patrimonio etnográfico es un bien a conservar o si las construcciones populares son prescindibles por falta de uso. Es decir, patrimonio o simples piedras bonitas. Los defensores de la reutilización de la cantería del sequeiro apuntan a que los promotores de su derrumbe tienen derecho a disponer como deseen de sus propiedades. Estos, vecinos de Oulego, aunque no residentes habituales, acaban de rehabilitar una vivienda en la misma plaza del secadero y han destinado las piedras a la construcción de otra casa en O Castro, en el Concello de O Barco. Este periódico trató de contactar ayer con ellos sin éxito. El alcalde, Elías Rodríguez, al que Adega acusa de connivencia con los hechos, dice que el inmueble estaba en ruinas y que era peligroso para los vecinos. No es un hecho aislado De todos modos, desde Adega creen que la «desfeita patrimonial» del secadero no es un hecho aislado y alertan de que existe un proyecto municipal de derruir dos edificios -uno es la casa rectoral- junto a la iglesia de Oulego para construir un aparcamiento. Rodríguez dice que la idea es crear una plaza y que sólo se utilizarían solares en ruinas o vacíos.