La enseñanza se sube al ring

Ruth Nóvoa de Manuel
Ruth Nóvoa OURENSE

OURENSE

Análisis | La situación del conflicto entre Salesianos y la Consellería de Educación Por si la pancarta contra la Xunta no fuera suficiente, las pintadas aparecidas ayer en la fachada del colegio exteriorizan un problema que va más allá de lo educativo

08 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

?lenos de pintadas. Así aparecieron ayer la fachada de Salesianos y el ánimo de su comunidad educativa. La disconformidad de algún ciudadano con las reivindicaciones del colegio se convirtió en gamberrada por obra y gracias de los aerosoles. «Ensino público» y «Fóra manipulación» fueron algunas de las consignas estampadas en el edificio y firmadas, irónicamente, como «Comando Bieito 16». Además del propio colegio, ensuciaron también el templo parroquial. El directo del centro, Ángel Fernández, aseguraba ayer en Radio Voz que no esperaban una reacción así: «Nos duele el daño económico pero sobre todo nos duele porque entendemos que nosotros no estamos yendo contra nadie. Son padres y profesores que defienden sus derechos en una sociedad que decimos que es libre y tolerante». Fernández critica la postura poco dialogante que, en su opinión, tienen los responsables de la Consellería de Educación frente a los que están en pie de guerra desde hace varias semanas: «No se nos permite tener la estabilidad que todos los centros desean. No estamos siendo tratados con equidad y justicia». En su opinión, tras la negativa de la Xunta a concederle más aulas de infantil está el pensamiento de no crear ni un solo puesto en la enseñanza concertada que, asegura, es un servicio público aunque se preste en un inmueble privado. «Incluso es más barato que otros servicios educativos», opina. Ángel Fernández respondió también a las afirmaciones del delegado de Educación, Gonzalo Iglesias Sueiro, que asegura que la Xunta detectó que algunos padres utilizaron un domicilio falso para solicitar plaza en Salesianos. El director del centro lo ve de otra manera: «Claro que hay padres que no viven aquí, pero es que tienen puntuación por el lugar de trabajo, que también está contemplado en el decreto». Los padres de los niños afectados han presentado, además de alegaciones a la decisión de la Xunta, un recurso judicial. Por su parte, la dirección del centro espera que dentro de una semanas la consellería se ponga en contacto con ellos para analizar la situación. Condena y crítica Por su parte, Iglesias Sueiro condenó ayer las pintadas: «Estoy en contra de procedimientos no democráticos para mostrar la discrepancia. No es el procedimiento. Pero ellos también han hecho un abuso de la libertad de expresión. Yo equiparo las pintadas a los panfletos que distribuyen, ante los que yo me siento indefenso por el descrédito profesional que me suponen». Pero el delegado, un amante de los datos quizás por eso de que es profesor de matemáticas, utiliza fundamentalmente los números para rebatir los argumentos de Salesianos. Así, ayer explicaba que en los colegios religiosos de la capital había disponibles 425 plazas de la que 17 quedaron vacantes. Considera que, con esta situación, los padres que quieren dar a sus hijos una educación confesional tienen oportunidades de sobra para hacerlo. Respecto a las zonas de influencia de cada centro -Salesianos lo acusa en un manifiesto de haberlas manipulado- asegura que se mantienen desde hace nueve cursos, con algunas modificaciones por la aparición de nuevas calles. Además, insiste en que durante una reunión celebrada a principio de curso a la que asistieron los directores de los centros religiosos a principio de curso se decidió mantener el sistema de zonas de influencia establecido. Y concluye que todos los alumnos que pertencen al entorno de Salesianos también están en el ámbito de Maristas, Santo Ángel y Divina Pastora, además de en el de los centros públicos Concepción Arenal, Cardenal Cisneros y Curros Enríquez.