RECUERDO a un amigo que decía: «Prefiero dos Seiscientos que un Mercedes. Un Mercedes puede ir a 160 por hora y un Seiscientos a 100. Si junto dos Seiscientos, puedo ir a 200, con lo que siempre le ganaré a un Mercedes». Me acordé del amigo el 28 de mayo. Lo que no vale en física, sí vale en política. Eso es lo que ha generado una sensación de frustración en los votantes del PP. Ganó en Ourense el PP pero venció la alianza PSOE-BNG. Ese fue el final de una campaña caracterizada por el uso de los recursos mediáticos. Pero nada fue capaz de sustituir el encuentro directo. Y en ese terreno, Poly no tuvo rival. Un centenar de actos públicos y sesenta mítines, sirvieron de vehículo para que entrase en contacto con miles de ourensanos. Fue la campaña de la calle. Una campaña en la que, de antemano, se sabía quién iba a ganar pero en la que se presuponía que la diferencia entre ganar y vencer iba a estar en un puñado de votos. Esa sutil diferencia que no se percibe en las encuestas, en los barómetros demoscópicos y que pone de manifiesto que dos Seiscientos no corren más que un Mercedes en ninguna carrera salvo en la política.