BARRENDERO
28 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?ada día hace varios kilómetros para conseguir que las calles de la capital estén limpias aunque, asegura, los hábitos de los ciudadanos complican mucho las cosas. Amante del hockey, dedica casi ocho horas al día a recoger lo que otros tiran al suelo. Reconoce que es un trabajo duro. -¿Son limpios los ourensanos? -La verdad es que hay que decir que hay ourensanos muy sucios. La gente es muy guarra. Pasa una máquina a primera hora de la mañana. Después paso yo. Y cuando hago el segundo recorrido ya vuelve a estar sucio. -¿No desespera, al iniciar la jornada, tener por delante toda una avenida por barrer? -Es desesperante pensar en todo el recorrido. Yo hago varias avenidas de As Lagoas, los parques de la zona, hacia la Lonia... -¿A qué hora empieza la jornada? -A las seis de la mañana. Y estoy hasta la una y media. -Tan temprano en la calle, y tantas horas, dará para muchas anécdotas. -La verdad es que una de las cosas que más me llama la atención es que la gente me dice: «No te mates. Total, lo van a volver a manchar». -En el suelo, ¿se encuentran más cosas que papeles y colillas? -Hay de todo. Hasta jeringuillas. -Cuando llega a casa, ¿le queda cuerpo para limpiar? -Claro, después de comer friego los cacharros.