En directo | La otra cara de los candidatos Las dos vocaciones de Ana Garrido, la número dos del PSOE en la capital, coincidieron ayer en un aula del instituto Eduardo Blanco Amor, donde ejerce su labor docente
20 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?rofesora por la mañana, política por la tarde. Es Ana Garrido, la número dos de la lista del PSOE, que ayer vio cómo confluían, en un aula de tercer curso de secundaria, sus dos vocaciones. La primera mujer de la candidatura socialista imparte clases de Geografía en el instituto Blanco Amor, que ayer recibió la visita de la conselleira de Educación. Precisamente Laura Sánchez Piñón entró en la clase de Ana Garrido cuando ella y sus alumnos trabajaban con el cuaderno del Proxecto Terra, la iniciativa de los arquitectos gallegos que, con apoyo de la Xunta, quieren conseguir que los escolares asuman su identidad territorial y, así, luchar contra el feísmo urbanístico. Los alumnos de Ana Garrido ya saben que su profesora se ha lanzado a la política, aunque a ellos eso de votar todavía les parece algo lejano. Tímidamente aseguraban ayer que, si llega al gobierno municipal, le pedirán que arregle las carreteras -especificaron: la avenida de Santiago- y que mejore los accesos para discapacitados en la ciudad. La candidata socialista, eso sí, les prometió a sus alumnos que, dicten lo que dicten las urnas, no faltará a la excursión que tienen prevista para el mes de junio. Conocerán una parte de Galicia siguiendo el Camino de Santiago. Laura Sánchez Piñón visitó, además del Blanco Amor, el instituto 12 de Outubro, el colegio de Prácticas y el de A Ponte y recordó lo que la administración autonómica ha invertido en ellos este año. Francisco Rodríguez le agradeció la visita porque, apuntó el candidato, le sirvió a la conselleira para conocer las necesidades de los centros escolares. Seguramente se enteró, de primera mano, de algunos de los problemas del sistema educativo pero a otros hizo oídos sordos. Un grupo de alumnos de cuarto de ESO del instituto Eduardo Blanco Amor aprovecharon el recreo para intentar hablar con la conselleira y transmitirle una de sus principales inquietudes: que no pueden salir del centro en la hora del recreo, como hacen sus compañeros de bachillerato, pero que ya son mayorcitos (o eso creen) para hacerlo. Problemas y cercanía Una de las estudiantes habló con el equipo de la conselleira y pidió encontrarse unos minutos con ella. La respuesta llegó poco después: Sánchez Piñón estaba «muy ocupada» para atenderla pero le facilitaba una dirección de correo electrónico para que los escolares le transmitieran, vía internet, sus cuitas. Una pena que estando en su centro -precisamente con el objetivo de conocer de cerca la realidad educativa- no aprovechase para charlar con los chavales.