La devoción de los niños

Ruth Nóvoa de Manuel
Ruth Nóvoa OURENSE

OURENSE

SANTI M. AMIL

En directo | Empieza la Semana Santa La procesión de Ramos y la posterior misa en la catedral tuvieron, un año más, un marcado carácter infantil. El obispo, Luis Quinteiro, destacó la importancia de que los pequeños, con su algarabía, participaran en la ceremonia

01 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

?í, los niños ourensanos siguen estrenando ropa en Ramos. Y sí, la del domingo del olivo y la palma sigue siendo una jornada familiar. Miles de personas asistieron ayer en la catedral a la ceremonia con la que arranca la Semana Santa tras la procesión que se inició en el parque de San Lázaro con la bendición de los ramos. Ningún otro día del año hay tantos niños en la basílica y su bullicio le quitó ayer oscuridades y humedades al templo. Pero el alegre jaleo no es culpa sólo de los más pequeños, también de sus padres. Si los niños sacan a la calle ropa nueva, los mayores salen armados con cámaras de fotos, y hasta de vídeo. La instantánea más buscada: la del retoño sobre el paso que recrea la entrada de Jesús en Jerusalén a lomos de un burro. «¿Quieres una foto con el burrito?» fue la frase más repetida en los pasillos de la catedral. A los más pequeños las imágenes les dan miedo pero eso no impide inmortalizar el momento. Sermón Hubo ayer entre los miles de fieles que abarrotaban el templo quien se enfadó con los más pequeños y chistó más que rezó. Pero la presencia de los niños es, dijo el obispo, fundamental en la primera jornada de la Semana Santa. Luis Quinteiro se dirigió a los ourensanos tras una lectura interpretada por varios sacerdotes de la Pasión escrita por Lucas: «Los niños de Ourense viven este día alrededor de Jesús y en algarabía. Tengamos paciencia con ellos porque el Señor estará contento de tenerlos aquí, en la catedral». Los protestones quedaron desautorizados. El obispo animó a los ourensanos a vivir la Semana Santa y a celebrar los misterios de la pasión y la resurrección de Cristo. Habrá que esperar a las cifras oficiales de los diferentes institutos estadísticos pero ayer, en la calle y en la catedral, daba la impresión de que la natalidad ha aumentado mucho en Ourense en los últimos meses. En los pasillos del templo casi había que regular el tráfico de carritos además de tener cuidada para no llevarse por delante a los bajitos. Además de un posible rejuvenecimiento de la población quedó confirmado otro fenómeno social, el de la absoluta integración de las niñas chinas adoptadas por familias ourensanas. Vestidas de Ramos y con su palma, ourensanas de casi toda la vida.