CONTRAPUNTO | O |
03 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.CONCLUYE una semana de desencuentros y deslealtades. Desencuentros de PSOE y BNG, en Santiago y en Ourense, y deslealtades de diversos personajes que pululan por la provincia olvidando los sueños que les unieron a una ideología o a unas siglas. Ver a un ex alcalde del PP encabezando una lista de Terra Galega en Piñor, o a un edil del PSOE rompiendo la unidad del grupo en Verín a tres meses de las elecciones, son ejemplos de la incoherencia de algunos políticos. Si evidente fue el rifirrafe entre socialistas y nacionalistas a propósito de la crisis del Ostedijk , más ostensible fue el distanciamiento que mostraron en Ourense los dos grupos que pretenden terminar con doce años de gobierno popular. Álex Sánchez Vidal, líder del BNG, necesita tanto a Francisco Rodríguez, líder del PSOE, como a la inversa. Ni el uno ni el otro tienen posibilidades reales de gobernar en solitario la tercera ciudad de Galicia. Necesitan, primero, el respaldo de los ourensanos y, después, el acuerdo para repartir responsabilidades y canonjías. Por lo visto en el último pleno son más los recelos que las coincidencias. El portavoz nacionalista tildó de «grave erro político» la iniciativa (respaldada por el PP) planteada por su previsible socio de impulsar un plan de intervenciones en As Burgas para desarrollar la declaración de Bien de Interés Cultural. El del PSOE propuso construir en Barrocás un colegio en un terreno que el BNG ya destinó, vía Vicepresidencia, a residencia de mayores. Estos desencuentros tan sólo benefician al PP. Por la tradición de que «a río revuelto ganancia de pescadores» y por la realidad de que los ourensanos pueden inquietarse ante la posibilidad de que los enfrentamientos se repitan cuando compartan bastón de mando. Sánchez Vidal y Paco Rodríguez tendrán que mostrarse ya como socios en la sombra para espantar los fantasmas de una futura división.