CONTRAPUNTO | O |
24 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.NO soplan vientos de cara para el socialismo ourensano. Más bien para el capitalino pues en la provincia se vislumbra un futuro más luminoso. Donde hay liderazgo claro y proximidad al elector, no suele haber vaivenes electorales. Quintana siempre ganó para el BNG la alcaldía de Allariz como lo hizo Jardón en Vilar de Santos. Alfredo García consigue la de O Barco para el PSOE como Pachi Vázquez lograba la de O Carballiño. Con Manolo Prado al frente no le quitan la de Beariz al PP como tampoco a su tocayo Seoane la de A Peroxa. Son ejemplos de la comunión que se establece entre administrados y administradores. Comunión que no se da en el socialismo ourensano porque falla el modelo, el referente. Aquella famosa frase («o PSOE para ganar en Ourense ten que facer como Baltar») de Pachi Vázquez, hoy jefe del partido, no es el mejor estandarte. Al igual que en el PP de Baltar, las decisiones de los militantes no cuentan en el PSOE. En la capital llegó a superar los mil quinientos afiliados y hace unos días tan sólo sesenta refrendaron al candidato a la alcaldía. De la composición de la lista se enteraron por la prensa y empezaron a indagar quienes eran los mejor situados pues nunca los habían visto en el partido. Igual que Baltar cuando le da los galones a una persona ajena al PP o cuando coloca a los amigos en puestos remunerados. Pasar de un partido de compañeros (fundado en 1879 en una tasca madrileña) a una máquina de poder en la que el que manda toma las decisiones, tiene sus costes. Fortalecer la militancia, la labor en la calle y en las instituciones sociales (asociaciones de vecinos, educativas, empresariales, etc.) es el camino para reverdecer viejos laureles. Mientras se incorporen al partido ex militantes del PP, familiares directos y demás parafernalia típica de la derecha, al socialismo le faltará un modelo propio. Para eso, pensarán los electores, ya tienen al PP de Baltar.