DIAGONAL | O |
09 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.PESCADO VENDIDO. También es casualidad, que justo cuando los partidos políticos se afanan en arañar, según sus posibilidades y perspectivas, un titular más o menos generoso con la presentación pública de quienes llenarán con sus rostros los carteles electorales, la campaña de rebajas esté prácticamente cerrada. Poco queda por vender con el precio rebajado, poco queda por aprovechar para quien apura la jugada y espera hasta el último momento como el bolseiro que quiere ganar el último céntimo, y poco margen queda para la sorpresa a la hora de los anuncios, a salvo de una transitoria puesta en común de los incómodos Valcarce y Troitiño, que bien podían buscar algún tipo de converxencia; se me ocurre. O una eventual enajenación transitoria de Manuel Cabezas, que decida seguir tendencia e y recuncar como candidato del PSOE. Ya puestos... En fin, que lucen ahora, con grandes caracteres, los carteles de los últimos días, los últimos precios y los remates, que por aquí son, cosas de la rebuznancia, finales. Remates finales. ¿Qué va a ser entonces, hombre o mujer de Dios, un remate inicial, o un remate intermedio, por un casual? ¿Acaso un remate de cabeza a la escuadra, para, como dicen los poetas, quitar las telarañas a ese espacio al que tan difícil resulta llegar a los porteros?. Y mientras avanzamos inexorablemente hacia el fin de las rebajas, con sobreabundancia de carteles en los que el 50% ya casi no llama la atención, al haberse abierto camino en algunos escaparates cifras más llamativas, que incitan al peatón con provocativos 60% y hasta 70%, en el otro mercado, el electoral, después de la fase de exhibición de los candidatos, ahora mismo, sin ir más lejos, llegarán los programas y también caerán las promesas. En las rebajas nos hemos quedado a las puertas del 80%, lástima, pero en el otro asunto seguro que se superan.