INDETERMINADO | O |
27 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.EL objetivo de toda persona a la que le gusta escribir es que lo que escriba tenga cierta coherencia con el entorno y mundo que le rodea, pero también, con su modo de entender la propia vida, que equivocado o no, determinará en sus posibles lectores la posibilidad de modificar una idea o sencillamente reafirmarse en sus costumbres. Así como importante es ser un buen ladrón de historias: las que escucha, las que oye o simplemente las que vive, que no las que se inventa. Hace poco me dirigía a la Residencia en un autobús, y con la inconsciencia del que no conoce bien la ruta, me senté a contemplar mi espacio rodeado de voces, ademanes, olores y como no, colores. A mi derecha, unas chicas, adolescentes, quienes hablaban «das súas cousas». Entre mi afición de oyente- escribiente, me sedujo además del lenguaje, el tema. Se quejaban de lo lejos que tenían que viajar para ver a Chenoa, Bustamante o el Bisbal que les seduce. «Figúrate, tía, tuvimos que ir a Carballiño para ver a fulano. Aquí en Ourense no hay nada». Todo lo centran en el centro y para los del centro.