Las familias ourensanas buscan alternativas para entretener a los más pequeños en Navidad Desde hace catorce años Pazolandia, inaugurado ayer, es la alternativa de ocio infantil en las fiestas
26 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?a conciliación de la vida familiar y de la laboral se complica, y mucho, en la temporada navideña. Y es que las vacaciones escolares son incompatibles, en un buen número de casos, con la jornada de trabajo. A este problema se enfrentan las familias ourensanas de diferentes maneras en un año en el que el calendario ha determinado que las jornadas festivas se solapen con los domingos, convirtiendo en laborables prácticamente todos los días de la semana. Los regalos que Papá Noel dejó bajo el árbol no son suficientes para entretener a los más pequeños. Pero hay otras opciones. La más populosa y veterana es Pazolandia, el parque de atracciones que ayer se inauguró en el Paco Paz de la mano de la Diputación de Ourense. Hinchables, talleres, camas elásticas, caballitos, coches de choque, una pista de esquí... decenas de opciones para los ourensanos de entre 2 y 18 años. La entrada cuesta 3,5 euros y, en colaboración con el Concello de Ourense y con la concesionaria del servicio de transporte, se ha habilitado una línea de autobús que parte de la plaza de La Marina cada treinta minutos, desde las 11.30 horas, y pasa por la avenida de Santiago, Vicente Risco, Curros Enríquez, San Lázaro, Juan XXIII, Progreso, Alameda, O Posío, avenida de Zamora, Mariñamansa y Ponte Sevilla hasta llegar al Paco Paz. Para los menores de 16 años el viaje es gratis y los adultos deben abonar 0,50 euros. Desde distintos rincones de la provincia visitarán Pazolandia unos tres mil niños, gracias al acuerdo de colaboración de la Diputación con los concellos. Mientras los adolescentes pueden recurrir a esta alternativa durante las fiestas de forma independiente, los más pequeños deben ir acompañados de un adulto. Si los padres trabajan y no hay familiares de los que echar mano, Pazolandia no es la solución. Pero hay otras, al margen de las niñeras. Es el caso de los aparcaniños o de las actividades de los ayuntamientos o los comerciantes, que cuidan de los niños al mismo tiempo que los entretienen durante un par de horas al día.