El lado oscuro de la noche

Rubén Nóvoa Pérez
Rubén Nóvoa OURENSE

OURENSE

PILI PROL

Crónica | Abandono de una calle del casco histórico Los vecinos de Cabeza de Manzaneda aseguran que la movida nocturna y la presencia continua de delincuentes y drogadictos acabarán por convertir esta zona de la ciudad en marginal

03 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Los vecinos de la calle Cabeza de Manzaneda están hartos. Su calle se convierte, durante las noches del fin de semana, en uno de los epicentros más conflictivos de la movida nocturna. La acumulación de locales de copas en el primer tramo de la vía -enfrente de una de las entradas al colegio Carmelitas- ha llenado la calle de jóvenes que se divierten hasta altas horas de la madrugada. «No respetan a nada ni a nadie», sentencian los vecinos. En la última madrugada de marcha la Policía Local tuvo que intervenir en una pelea en un local de copas a las 4.00 horas. En esta ocasión todo quedó en vasos rotos, insultos, amenazas y pequeños rasguños. Lo peor llegó para los agentes cuando salieron del local con el joven detenido que había iniciado la pelea. Allí les esperaba un nutrido grupo para increparlos, lo que provocó la intervención de ocho agentes. Sin embargo las peleas, las intervenciones policiales, las papeleras en el suelo, los portales rotos, el botellón y los coches dañados han dejado de ser noticia para los vecinos de la calle Cabeza de Manzaneda. Fines de semana Los afectados por la cara más oscura de la noche ourensana explican con resignación lo que tienen que sufrir cada noche de jueves, viernes y sábado: «A partir das doce da noite e imposible dormir. Xúntase toda esta tropa e comezan os gritos, as carreiras, as peleas, os timbrazos e todo o demais». Las mañanas, sobre todo las del domingo, son una caja de sorpresas para los propietarios de viviendas en esta calle de la capital. «Non sería a primeira vez que nos encontramos a alguén drogándose nas escaleiras. Nos nosos portais fan de todo. Esto non se pode aguantar máis». La acumulación de horas de sueño no es la única preocupación para este colectivo vecinal. Aseguran que desde hace unos años ya nadie quiere alquilar un local, al correrse la voz de que se trata de una calle marginal. De hecho, en la zona abundan los letreros de «Se Vende» y su aspecto no se corresponde con el resto del casco histórico. Su enfado se ha convertido con el paso de los años en sufrimiento monótono. Ya no saben a quién presentar sus quejas: «Ós políticos non lle importamos e a policía nunca ven, ou chega tarde, porque lle teñen medo». Comité Anti-Sida Con este caldo de cultivo a los vecinos no les ha sentado nada bien la llegada del Comité Cidadán Anti-Sida. El pasado viernes una reunión vecinal para tratar el asunto acabó con la rotura de una cámara de vídeo a un joven que filmaba el encuentro e intercambio de denuncias en la Comisaría. Los vecinos de esta calle ya sacan sus propias conclusiones: «Si traen más drogadictos para aquí acabarán de matar esta calle».