DIAGONAL | O |

03 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

LA ALCALDESA de Porqueira, Susana Vázquez, accedió al cargo que le ha dado notoriedad de una forma poco elegante, por cauces impropios y yo diría que innobles, aunque amparada por la legalidad. Naturalmente, el proceder de la regidora local de este municipio de A Limia es opinable y allá cada cual a la hora de colocar epítetos y colgar etiquetas a esta mujer. Susana Vázquez, para el lector que viva felizmente ajeno a estas cosas de la alta política provincial, concurrió a las últimas elecciones municipales en la lista del PSOE y bajo el paraguas del partido socialista ganó su puesto en la corporación local, completada con cuatro concejales del PP y otros cuatro del Bloque. Las cúpulas dirigentes del PSOE y el BNG se repartieron alcaldías, la de Porqueira le tocó a la formación nacionalista, pero la única concejal socialista ignoró las consignas recibidas, se votó a sí mismo y los populares, zorretes ellos, colaron cuatro papeletas con el nombre de Susana. Gran chasco para el BNG, que en Porqueira veían un paso más para su expansión en las tierras de A Limia. A la nueva alcaldesa le negaron desde ese momento el agua, la sal y hasta el saludo, seguramente comprensible; la sometieron a un estrecho marcaje, seguramente lógico, si se ve como parte del juego político; y ahora, con el bule bule de las próximas elecciones, el BNG aprieta un poco más y propone que el Congreso de los Diputados le coloque el estigma de la felonía, de la deslealtad, declarándola tránsfuga. ¿Y...? Ahí es nada el caso Porqueira , con los 1.144 residentes que le atribuye el censo y un protagonismo a la vista por un asunto de travestismo. Mejor que no se presente, habrán pensado; que los vecinos necesitan tutela, acaso no son capaces de enjuiciar y castigar solitos el proceder de quien se aprovechó de unas siglas de forma tan poco decente. Poca fe demuestran en sus propias fuerzas.