Crónica | La trastienda plenaria
03 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?rancisco Rodríguez y Alexandre Sánchez Vidal siguen padeciendo el inmisericorde alegato final de Manuel Cabezas al cerrar todas las intervenciones, haciendo valer la mayoría de gobierno, por lo tanto la facultad de hablar sin derecho a nueva réplica. Los portavoces del PSOE y BNG llevan años sin encontrar ahí una vía de agua, incapaces de cambiar de estrategia y soportando estoicamente como el alcalde les tapa la boca con argumentos y datos que a la postre no se le pueden refutar. Sánchez Vidal y Rodríguez hicieron como es costumbre un discurso previsible, muchas veces tedioso y bisoño del que no se desprendieron más que los argumentos ya divulgados hasta la saciedad en la prensa. Tal vez la única novedad de sus intervenciones fue intentar herir el flanco del eventual alcalde de Ourense y candidato del PP, Enrique Nóvoa. Quizá pensando que Cabezas es ya el pasado, los dos políticos de la oposición intentaron ir a la línea de flotación del todavía concejal de Urbanismo y Medio Ambiente. Nóvoa tuvo que escuchar como se le recordaba «que este orzamento déixao coas máns atadas» -según el representante del PSOE-o que «o candidato popular nin sabe nin quere gobernar» -en opinión del portavoz del Bloque. Sin embargo, el intento resultó baladí porque el aspirante del PP no abrió la boca y eludió las andanadas de la oposición haciendo un mohín de indiferencia. Sí lo hizo como ya queda dicho el alcalde, espoleado por los argumentos de los rivales. Fue capaz de interpretar a su favor los presupuestos de la Xunta y el Gobierno central y recordar pretéritas alianzas del PSOE y BNG entre 1991 y 1995 en el gobierno local «para pedir un crédito de 1.400 millones de pesetas para obras que luego se dilapidó el gasto corriente». Es decir, para defender las cuentas del 2007 Cabezas todavía encontró argumentos en el presupuesto de hace catorce años. Mirando también al pasado, el alcalde preguntó a la oposición «cuál es su presupuesto porque desde que gobernamos nosotros ustedes sólo han votado en contra y no han presentado alternativa alguna para mejorarlos». Y los dos portavoces se quedaron callados. Como siempre, por imperativo legal.