EL ARTE EN OURENSE | O |
02 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.EN el Centro Social Caixanova se expone la muestra Quessada - Xaime Quesada Blanco , hasta el 5 de noviembre. Estaba prevista desde hace ya tiempo y entretanto se produjo el fallecimiento de Xaime hijo, que expone por tanto a título póstumo. La muerte de Xaime Quesada Blanco da un matiz especial a este análisis a la luz de ese dato. La máxima clásica -que creó Menandro y revivió Plauto- decía ante la muerte joven: «aquel a quien aman los dioses muere joven». Miguel Hernández, en su famosa Elegía -a Ramón Sijé-, lo decía de otro modo con tristeza: «Temprano levantó la muerte el vuelo». En el catálogo de la exposición figura una frase mía escrita en esta misma sección periodística, El arte en Ourense , dentro del análisis correspondiente a la gran exposición de Xaime Quesada Blanco titulada Control + P, simultaneada en el Museo Municipal de Ourense y el Centro Cultural de la Diputación ourensana (marzo de 2003), y, en fin, repetida en Vigo -Centro Social de Caixanova y Zona Franca-. Esa frase, algo menos sintetizada de cómo ahora aparece, decía literalmente en su origen así, de Xaime: Pero es aquí y ahora cuando, ya, ha encontrado su camino artístico, tan personal e intransferible como su propio nombre. En el catálogo de la exposición, Alfredo Conde dice, y dice bien: «Hoy podemos asegurar que empieza la andadura de un gran artista». Ahora, en el catálogo de esta otra exposición, la presente, donde se cierra el ejercicio activo de su obra, se recogen otros juicios parecidos, que deseo incluir en estas líneas como homenaje personal a la memoria del artista. Francisco Pablos dice: «Ya está instalado Xaime Quesada Blanco en la gran nómina de la pintura contemporánea, en la genealogía ilustre de sus antecedentes». A su vez, Juan Manuel García Iglesias afirma: «Su pintura estaba llena de fuerza. Era grande y moderna. Mejor dicho, lo sigue siendo porque, si él se fue, su obra pictórica se queda con nosotros, hablándonos de quien soñaba con ser grande y ya lo era». Por su parte, X.L. Méndez Ferrín asevera: «empezaba a ser un Gran Pintor». Alfredo Conde -¿cómo no?- repite su elogio, refiriéndose a los cuadros de Xaime hijo como «lenzos que xa son, hoxe, parte da historia artística de este país». Y, en fin, José Gómez Alén alaba su «apuesta estética para hacerse un hueco en la Historia del Arte Contemporáneo de Galicia». Se da la circunstancia, sugerente, de que Xaime hijo especializó su obra en la llamada abstracción geométrica, que su padre cultivó también -aunque sólo episódicamente- en Ourense mismo (en O Volter) y en 1962, como recordó Salvador García-Bodaño Zunzunegui en la Gran Enciclopedia Gallega. El Centro Social Caixanova define así el arte de Quesada Blanco: «La obra de Quesada Blanco mantiene la coherencia de lo que ha sido su trayectoria, basada en las formas geométricas y en su desarrollo, en juegos cromáticos tan potentes como equilibrados, y en una estructura estudiada milimétricamente. Todo para conseguir unas obras que basculan intencionadamente entre la serenidad y el caos». La obra cumbre de la muestra titulada A caverna dos Prodixios -óleo y pan de oro sobre tela, 400 x 230 cm- y pintada por Xaime Quessada entre 2004 y 2006, también mezcla la serenidad y el caos ... ¿casualmente?