Masa gris

ANTONIO NESPEREIRA

OURENSE

AL MARGEN | O |

17 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

CALCULAN los analistas que cada año unos cuatro mil jóvenes ourensanos buscan otros horizontes más allá de A Cañiza, el alto de Santo Domingo, A Barrela o las portillas del Padornelo y la Canda. Sin renunciar al carácter aventurero que aprieta las neuronas cuando uno anda por la veintena, cabe suponer que la mayoría van en la búsqueda de Eldorado. Algunos lo encuentran, otros se conforman con ser auxiliares administrativos en la Junta de Castilla y León y otros vuelven aquí a cerrar el círculo. Resulta tan manido el discurso de que Ourense es un desierto para los emprendedores, que la Universidad local no acaba por formar a chavales que tengan aquí la posibilidad de aplicar las disciplinas en las que se han formado que ya no se sabe muy bien si el discurso es cierto o una mera disculpa para justificarnos. Por eso, cuando la actualidad convierte a una empresa y a su propietario en noticia por un hecho positivo debemos dedicar un minuto al menos a reflexionar. O el nacimiento de una nueva factoría es un acontecimiento en Ourense (¿lo es en las provincias más industrializadas?) o lo raro es que no cierre dejando tirados a decenas de empleados. Ayer la compañía Hispaplasti fue presentada a la prensa y se ha ganado un titular (véase la página tres) más por la importancia de la factoría que por el hecho de que se invitase a periodistas. Pero, sin duda, es noticia porque quien está detrás de la sociedad es un empresario oriundo de Portugal, Mario Dacosta, que hace ya tres décadas que apostó por esta tierra, sus recursos y sus gentes. Como tantos otros con masa gris. Pero, por desgracia, siguen siendo la excepción.