DE REOJO | O |
10 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.CON UNA lección de economía, y hasta de historia, el consejero delegado del grupo Coren, Manuel Gómez-Franqueira, dio ayer el pistoletazo de salida a una nueva edición del máster en gestión de pymes que organizan la Universidad de Vigo y la CEO. Seguro que, entre los asistentes, se habló ayer de empresas, de emprendedores, de riesgo, de liderazgo... De eso mismo hablan, muchas veces, los políticos. Los de todos los colores. Con bocas grandes, grandes. Unos a otros se pasan la pelota de la desindustrialización de Ourense y siempre tienen la solución. Hay que abonar el campo empresarial para que surjan iniciativas. Hay que crear empleo. Paso lo mismo en los foros sindicales, donde todavía se usa la palabra patrón. Critican, algunos, la forma de proceder de los empresarios. Pero también dicen con tono despectivo que Ourense sólo sirve para producir funcionarios olvidando que, en muchos casos, ellos mismos salieron de esa misma cadena de producción. A políticos y sindicalistas se les llena la boca con la creación de empleo que vendrá a redimir Ourense pero, mientras tanto, muchos de ellos disfrutan de la tranquilidad de la plaza fija, de las ocho horas, de la nómina fiel. Y no sólo eso. Estoy segura de que, en las comidas de las domingos, en las tertulias familiares, no animan a sus hijos a ponerse el riesgo por montera y apostar por una empresa que cree uno, dos, tres, cien puestos de trabajo. Estoy segura, aunque me puedo equivocar, que los predicadores del siglo XXI invitan a aquellos que les rodean a perseguir la bendición (o no) del funcionario. Lo de animar a los emprendedores, lo de jalear a los empresarios que pagan los sueldos y a los empleados que los cobran queda para los mítines, para los discursos y para las ruedas de prensa. Ejemplos de este doble rasero nos sobran. ¿No se da cuenta? Eche un vistazo. Qué risa.