DIETARIO | O |
15 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.¿QUIÉN dice que Ourense no se mueve? El curso político comenzó con fuerza. Sin día de transición para las presentaciones. Con una cascada de acontecimientos que encarrilan, por si aún quedaban dudas, la contienda electoral. Con una lucha acérrima, de hechos y discursos, que aventuran meses crispados en la política municipal. Con despedidas previsibles capaces aún de sorprender por lo tardío de la decisión. Por herencias que se van dejando ver con rescisiones de contratos polémicos que devuelven a la palestra a aquellos curtidos concejales que iniciaron la batalla. Con candidatos subidos al cuadrilátero pugnando por el cinturón (bastón en este caso) de la alcaldía en busca de aliados. Y están los agricultores, pidiendo a gritos precios dignos. Y los forestales exigiendo mejoras laborales. Y los vecinos pidiendo que las administraciones no se olviden de quienes son sus administrados... Pero por encima de todo, en este Ourense revuelto y de contrates están los ciudadanos. Los que pagan los errores, las decisiones, las rescisiones de contratos como el de la basura, los que tendrán que pagar más cuando su coche se lleve la grúa... Esos sufridores orgullosos de su ciudad. De esa ciudad de contrastes, que da una de cal y después te sonríe y te atrapa sin que tu te des cuenta. Esa ciudad que a pesar de todo se mueve. Despacio, calmada. Esa ciudad con ideas, con ilusiones, con potencial, con futuro. Esa ciudad, Ourense, con una historia que abruma. Esa ciudad especial a la que desde esta columna le digo que echaré de menos. Ourense se seguirá moviendo y yo la seguiré viendo cada vez que vuelva a disfrutarla. Porque hoy esta columna es para decir hasta siempre. Comienza una nueva aventura y toca hacer la maleta. En ella irá esta ciudad a la que sólo puedo decir gracias por todo. Irán también esos ourensanos a los que digo gracias por todo. Hasta siempre.