El Concello quiere demostrar que las culturas extranjeras que llenan la villa son valoradas Una muestra de comidas y juegos del mundo cerró ayer las Xornadas Multiculturais
02 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.O Barco es uno de los municipios que más población extranjera acoge en la provincia de Ourense. La convivencia es hasta ahora armónica, aunque el Concello no baja la guardia y trata de facilitar la acogida de los inmigrantes que llegan a la villa atraídos en su mayoría por el trabajo en la pizarra y la construcción. Por ello, además de continuos cursos de gallego y castellano, organiza cada año las Xornadas Multiculturais. La cuarta edición de esta iniciativa se celebró ayer en la plaza del Concello, con una muestra de juegos y gastronomía del mundo. A las 11.30 horas, tras el paso de la Vuelta ciclista a España por la localidad, ya estaba montada una zona de juegos en la que los niños del pueblo disfrutaron de los clásicos, como las carreras de sacos o el escondite inglés. Degustación De todas maneras, la actividad que más expectación suscitó fue la degustación gratuita de platos típicos de hasta nueve países de todo el mundo, elaborados por los inmigrantes de la villa. Especialidades tan exóticas como la brindzova natierka de Eslovaquia compartieron espacio con la clásica tortilla española. Algunos platos tenían incluso su propia historia, como la de la sopa paraguaya -cuya consistencia como un pastel hizo inútil la previsión de los técnicos municipales, que habían reunido tazas y cucharas-, que contaba la emigrante retornada María Francisca Álvarez. La cocinera de la República se pasó un día con el maíz en la sopa, le quedó muy espesa y decidió hacerla todavía más consistente. El presidente, en una comida oficial, la presentó a sus invitados como una sopa paraguaya y el nuevo plato se hizo famoso. Las Xornadas Multiculturais sirvieron de excusa para el encuentro entre unos y otros y favorecer así la integración de los inmigrantes. «Es una forma de que se integren y que vean que su cultura es valorada por el país receptor», explica Natalia Álvarez, concejala de Asuntos Sociales.