En Directo | Tensión en la cantera valdeorresa donde falleció un camionero Su familia, angustiada; sus compañeros, desbordados de trabajo; las búsquedas de la Guardia Civil, infructuosas. El cadáver del ponferradino Albino Pacios no ha aparecido tras 36 horas
30 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?lbino Pacios continúa sin aparecer desde que el martes a mediodía cayese desde una altura de cien metros con el dumper que conducía en una escombrera de pizarra de Mormeau (Carballeda de Valdeorras). Ese mismo día, los buzos de la Guardia Civil desistieron en su búsqueda debido a la profundidad a la que se encontraba el vehículo y a las malas condiciones de visibilidad del agua, teñida de un color oscuro. Los compañeros de Albino Pacios en Pivasa, compañía para la que trabajaba desde el año 1984 conduciendo un dumper, y los de otras empresas pizarreras de la zona comenzaron a bombear agua desde la madrugada del martes al miércoles para desecar la balsa y encontrar el cuerpo o bien facilitar el trabajo de los buzos. Estas tareas se mantuvieron durante toda la jornada de ayer y al cierre de esta edición todo hacía prever que continuarían hasta hoy mismo. El conselleiro de Innovación e Industria, Fernando Blanco, se acercó al lugar de los hechos a primera hora de la mañana y se reunió con los familiares del fallecido y los responsables de Pivasa. Después se marchó y quedó al frente del operativo su delegado en Ourense, Xosé Antón Jardón, que permaneció en el lugar durante todo el día, salvo para ir a comer. Junto a él, Santiago Vázquez, presidente de la Asociación Galega de Pizarristas, que colaboró activamente en la colocación de bombas en la balsa. Quejas Hasta la escombrera de Mormeau se acercaron numerosas personas, aunque entre todas ellas destacaban los familiares del fallecido. Cuñados, tíos, primos e incluso amigos seguían las labores de búsqueda con atención. La familia más directa esperaba angustiada en el pueblo de Casaio. Allí la hija pequeña de Albino Pacios se quejaba ante los medios de comunicación de la desinformación a que estaban sometidos. La noticia, aseguran, llegó antes a los medios de comunicación que a ellos. Además, nadie les había ofrecido atención psicológica y tuvieron que acercarse por su propio pie a la farmacia para conseguir calmantes. La joven lamentaba la tardanza de los buzos y de los perros de la Guardia Civil así como se mostraba indignada porque el peso de las labores de drenaje recayese en las empresas, sin que ningún servicio de emergencia ofreciese su ayuda. «Mi padre lleva 24 horas allí y nadie nos dice nada», decía a mediodía de ayer. Pues bien, el reloj sigue corriendo y al cierre de esta edición ya eran casi 36 horas las que pasaban desde el trágico accidente que acabó con la vida de Albino Pacios.