Crónica | Quejas por la señalización en Valdeorras Carteles con kilómetros equivocados o contradictorios, falta de indicadores suficientes o amontonamiento de señales, son algunos de los problemas en la red viaria del oriente ourensano
15 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?os vecinos del oriente ourensano se han quedado fuera de los grandes planes de infraestructuras, tanto viarias como ferroviarias. Ni tren de alta velocidad, ni una triste autovía. Lo más que han conseguido es media docena de dobles carriles en el trazado de la N-120 por el que discurren toneladas del oro negro valdeorrés -la pizarra- que equilibra la balanza de exportaciones gallega. Para la mayoría de los ciudadanos de la zona esa es ya una batalla perdida y concentran sus esfuerzos en reclamar que al menos la señalización de su red viaria sea la correcta. Los empresarios de la hostelería son los que más sufren el problema. El cliente se pierde, según cuentan, incluso en la principal arteria valdeorresa, la N-120. Al salir a ella desde O Barco se encuentran el indicador de kilómetros a Vilamartín y A Rúa. No hay pérdida si quieren ir a la primera, porque atraviesan la localidad. Pero si se dirigen a A Rúa, indicada a 15 kilómetros, es posible que pasen de largo en el primer acceso -a 11,3 kilómetros- e incluso el segundo y último -a 13 kilómetros- pensando que encontrarán un tercero. Curiosamente, en sentido inverso, el cartel anunciador de O Barco establece que entre ambas poblaciones hay 10 kilómetros. Osea cinco de diferencia, dependiendo de si va o viene por la misma carretera. Los alcaldes de ambas poblaciones reconocen este problema y coinciden en apuntar que, entre ambas consistoriales, hay, metro arriba o abajo, 12,5 kilómetros. Este ejemplo es, sin embargo, nimio comparado con el indicador que se encuentra junto a la presa de San Martiño para indicar la localidad ruesa. Establece 9 kilómetros de distancia, cuando apenas hay tres al núcleo de población. Curiosamente el problema de la mala señalización no es exclusivo de las carreteras más veteranas, sino que se nota en carreteras que acaban de terminarse, como es la C-533 en el tramo entre Viana y Petín. En la celebración de la feria de caza y pesca Trevenatio de A Veiga, algunos participantes llegados desde Asturias y Castilla y León se quejaban de haber llegado hasta Viana -o incluso a Vilariño de Conso- y dado la vuelta tras preguntar a algún lugareño. Y es que no existen carteles indicadores previos al propio desvío hacia el vial de A Veiga que indiquen que por esa carretera se llega a dicha localidad. Por cierto que los vecinos de la zona se quejan además de que tampoco hay indicadores previos del resto de las localidades que quedan en el trazado de la 533. La mayoría de ellas, por cierto, con entrada hacia la izquierda a través de un carril de deceleración que, salvo que se conozca la zona, se pasarán de largo.