CANTONES | O |
28 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.HAY personas que creen que para no perder lo mejor que se puede hacer es gastar. Y tal y como está concebido el mundo, y sobre todo el relativo a la subvenciones, parece que esta máxima es apreciada y utilizada por un gran número de asociaciones, instituciones y, sobre todo políticos. Los dineros europeos puede incluso llegar a pagar cosas que todavía no existen más que en la mente de aquellos que quieren verlas. Los dineros europeos son, por lo tanto, elementos esperanzadores y sobre todo alimentadores de fantasías que puede o no se hagan realidad. En los últimos días hemos asistido a una de esas situaciones fantásticas. Actividades programadas en el marco de un espacio etéreo, imponderable, sublime y volátil. Cursos de teatro en el auditorio, pero incluidos en la Escuela Municipal de Artes Escénicas. Un ente cultural todavía inexistente pero creíble para los que manejan eso de los fondos. Y por si fuera poco, cursos de teatro en verano. Convocados de ya para ya (se anunciaron el lunes y comienzan en julio) a los que todavía le falta el director y el profesorado. Con tan pocos datos es difícil que cualquier persona interesada se anime. Eso sí, hay que programarlo cuanto antes. Pues Europa es generosa pero no espera. Y aquí es en donde el disimulo y la falta de pudor entra en escena. Preparamos una presentación. Anunciamos un inminente comienzo de las obras. Aseguramos que será reconocido como el mejor, recordamos nuestro gran interés en el proyecto. Indicamos retrasos debidos a situaciones que se nos escapan de las manos. Reconocemos fallos pero también indicamos que urgentemente se ha solucionado, así reconocemos que somos humanos. Respondemos a todas las preguntas sin ponernos colorados. Damos las gracias y lo anunciamos en la prensa. Es el arte de la política. Gastar para no perder.