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24 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.SOPORTAMOS un gran incremento del paro entre las minúsculas. Las engreídas mayúsculas se apoyan entre sí y desprecian a sus hermanas menores. Un nuevo lenguaje en clave se ha abierto camino. Estamos perdidos. Todo empezó con sentido común, porque llamar DDT al diclorodifeniltricloroetano fue necesidad saludable, y decir BBC y no British Broadcasting Corporation nos ahorró mucho tiempo en épocas de penuria y escasez. Conociendo estas dos siglas me defendí con dignidad en las tertulias hasta mediado el siglo XX. Más tarde la cosa se complicó y hube de descifrar lo de ONU, NATO, KGB y CIA para seguir alternando, sin hablar mucho, en ciertos cenáculos ourensanos. El reciente aluvión de siglas me ha dejado mudo y perplejo, no entiendo casi nada y lo que creo entender está plagado de errores descomunales. Cuando supe que el ADSL no era una droga dura y que el MP3 no era un movimiento revolucionario presenté mi dimisión en la tertulia. No la aceptaron pero noto que evitan conversaciones no toleradas para mayores.