DIETARIO | O |

16 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

NO estamos acostumbrados y cuando ocurre se convierte en un hecho destacado. Que las tres administraciones, al margen de colores políticos, logren ponerse de acuerdo en un único proyecto que beneficia a una ciudad es un hecho destacable que tendría que ser normal. Esta vez ha ocurrido, para suerte de Ourense. Gobierno central, Xunta y Concello se han comprometido a colaborar para que la capital pueda mostrar y desarrollar todo su potencial turístico. Hay ocasiones, y esta es una de ellas, en las que es preferible no leer entre líneas, no pensar en posibles intereses para futuros gobiernos, no profundizar en intencionalidades. Hay ocasiones, y esta es una de ellas, en que lo que toca es celebrar una actuación voluntariosa basada en la colaboración que todos manifiestan. Hay ocasiones, y esta es una de ellas, que lo que verdaderamente importa es que Ourense comenzará a ver como se desarrolla un Plan de Dinamización de Producto Turístico. Un plan que tiene calendario, presupuesto y actuaciones fijadas, consensuadas y comprometidas. Remar en la misma dirección es la mejor fórmula para alcanzar las metas. Por eso, en un tiempo de zancadillas políticas y desacuerdos continuados que se incrementan a medida que se acercan nuevas elecciones, es de agradecer que haya espíritu de colaboración, aunque sea pensando en clave de elecciones. En este caso, la ciudad puso los recursos, el potencial, los valores. Las administraciones, las tres, tendrán que encargarse de impulsarlos y transformarlos en un atractivo económico para la ciudad. En un recurso que permita relanzar Ourense, hacer de la capital un lugar con identidad propia, un destino diferente. Es una obligación no dejar morir la riqueza que encierra la ciudad. Por eso resulta raro tener que celebrar que los distintos responsables políticos han conseguido ponerse de acuerdo. Por fin.